El ex diputado está pendiente del congreso partidario que deine si se garantiza la prórroga de los mandatos en la provincia.
La semana mundialista tiene al radicalismo cordobés en plena rosca por la prórroga de los mandatos en la provincia que le garantice al deloredismo llegar al 2027 electoral con el control y el sello en su poder. El partido en Córdoba es conducido por el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, y este sábado se aguarda con expectativa el congreso partidario que convalide la extensión de los mandatos que caducan en septiembre de este año, para el mismo mes del 2027.
Hasta el momento, el deloredismo cuenta con los votos de los congresales para cumplir el objetivo de no ir a una interna este año y continuar al frente de la fuerza. De todas maneras, reina la cautela después de la reunión que se desarrolló anoche en la casa de la legisladora provincial Alejandra Ferrero.
Son casi 110 congresales y el deloredismo apuesta a contar con el respaldo de los dos tercios que se conecten este sábado vía Zoom para estirar el control del joystick. Lo que viene después, es toda una incógnita.
Más de uno de los asistentes de los distintos núcleos que asistió al encuentro de este lunes por la tarde reconoció que el primer objetivo es que la candidatura a gobernador en el 2027 sea para un radical y en ese norte el nombre de De Loredo es con el que coincide la mayoría.
“Se habló que el partido tiene que encabezar la fórmula provincial. En el 2023 delegamos ese lugar en (Luis) Juez, el año pasado no tuvimos candidato a diputado nacional… no se puede seguir así. Tenemos que encabezar si o sí y en el nombre en el que se coincide es el de Rodrigo. Después se verá si en alianza o no y con quién”, dijo una dirigente con peso en la UCR.
Ese último punto es lo que genera más rechazo entre aquellos que condicionan el respaldo a la prórroga: con quién se va a aliar el radicalismo en el 2027. Y allí, el condicionamiento de algunos es el guiño a los libertarios.
Por lo que se suma un ingrediente más que enfría una alianza entre los radicales y la fuerza de Milei; pero, fundamentalmente, porque, por ahora, entre De Loredo y Gabriel Bornoroni no hay feeling. Y a esto lo reconocen en ambos campamentos.
“No es la misma relación que tiene Bornoroni con De Loredo a la que tiene con Ferrer. Con Marcos el diálogo es distinto”, dijo una persona sobre el vínculo entre el libertario y el presidente de la UCR cordobesa.
No obstante, los que rechazan este acercamiento son también los que se oponen a la prórroga de los mandatos y ahí están los legisladores Dante Rossi, Sebastián Peralta, el mestrismo y Córdoba Abierta, un núcleo comandado por Fernando Montoya. Esta porción tiene el objetivo de llegar por lo menos a 30 congresales que el sábado rechacen la prórroga y le puedan dar volumen a una judicialización.
Mismo escenario que el del 2025 que quiere evitar De Loredo y compañía.
Por las dudas, ante los temores de alianza libertaria, en el deloredismo sostienen que Bornoroni deberá esperar señales de Buenos Aires para habilitar o no una alianza con el radicalismo. “Es un dato objetivo que a Gabriel le van a decir entre Karina y los Menem qué es lo que tiene que hacer. Y a eso lo saben todos, hasta Juez”, dijo un radical.

















































