Miguel Heredia y Elizabeth Fernández destacaron el trabajo del fiscal Raúl Garzón conforme avanza la investigación por el femicidio de la adolescente.
Este viernes, la investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un nuevo capitulo con la detención de dos inquilinos de la casa en la que vivía Claudio Barrelier. Tras la decisión de la Justicia, Miguel Heredia y Elizabeth Fernández, los abuelos de la víctima, se expresaron al respecto.
Refiriéndose a la ahora desacreditada versión de los sospechosos, Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz, que vivían en la planta de arriba de la casa y aseguraban no haber escuchado nada, el abuelo de Agostina sostuvo: “Veníamos diciendo que todos los que estaban en esa casa tenían algo que ver, en mayor parte o en menor parte, porque no puede ser que en una casa no se escuche nada”.
El hombre aprovechó el diálogo con El Doce para negar algunos rumores que circularon en contra de la familia. “Se han hablado muchas cosas. De que a nosotros nos dan un guion sobre lo que tenemos que decir. Nadie nos dice lo que tenemos que decir”, aseguró.

Por su parte, Elizabeth habló del estado de salud de Melisa Heredia, la madre de Agostina. “Está en la casa con una acompañante terapéutica todos los días, medicada. Si bien ella sabe parte de lo que pasó con su hija, no sabe detalles. Todavía no le podemos decir. No sabemos cómo decirle”, expresó.
La mujer también destacó el trabajo de Raúl Garzón: “Creemos que está bien encaminado el fiscal y que posiblemente va a haber más detenciones”.
Sumado a eso, Miguel acotó que, con el avance de la causa, comenzaron a valorar la manera en la que se lleva adelante la investigación.“En un momento nosotros estuvimos muy enojados con el fiscal, eso es cierto. Nos pareció que se habían demorado en la búsqueda de nuestra nieta. Hoy en día estamos conformes con el trabajo del fiscal”, concluyó.
Por qué detuvieron a los inquilinos de la casa
La reconstrucción de la fiscalía determinó que la pareja estuvo casi 10 horas en el domicilio de Juan del Campillo 878, en barrio Cofico, desde las 23.04 del 23 de mayo hasta las 8.54 de la mañana siguiente. Durante ese tiempo, los inquilinos no dieron alerta de nada de lo que ocurría, según ellos, porque no escucharon nada.

Sin embargo, esa versión fue desacreditada a partir de la realización de una pericia acúsica en la casa. Esta se llevó a cabo en un horario similar al crimen y los investigadores reprodujeron música para recrear las condiciones sonoras de aquella madrugada.
Finalmente, las pruebas establecieron que sí podía escucharse desde la planta alta y el abogado querellante Carlos Nayi fue firme respecto al resultado: “Esa declaración confrontó con la prueba independiente y quedó demolida: mintieron”.















































