El líder supremo no ha sido visto en público desde su designación como guía religioso del país. Fue herido durante los primeros ataques israelíes-estadounidenses del 28 de febrero.
Los dirigentes iraníes se unieron este domingo a las miles de personas que asistieron a una plegaria en Teherán para despedir al difunto líder supremo Alí Jamenei, en el segundo día de ceremonias fúnebres marcadas por la ausencia de su hijo y sucesor, Mojtaba.
Miles de personas se congregaron ante el enorme complejo de la Gran Mosalá, donde fue colocado el ataúd del ayatolá decorado con los colores verde, blanco y rojo de la bandera de Irán.
Tres hijos de Jamenei, Masud, Mostafa y Meysam, hicieron una inusual aparición pública en el homenaje, marcado por la ausencia de su sucesor, Mojtaba.
Jamenei gobernó la república islámica desde 1989 hasta su muerte a los 86 años en un bombardeo de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, en el primer día de la guerra contra Irán.
Dónde está Mojtaba Jamenei
Junto al ataúd de Jamenei fueron colocados los féretros de sus familiares muertos con él en el bombardeo: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses.
El nuevo líder supremo, de 56 años, que fue herido en los ataques, no ha sido visto en público desde esa fecha y solo se pronunció por mensajes escritos. Su nueva ausencia volvió a instalar en primera línea los rumores sobre el verdadero estado de salud de Mojtaba.

En primera fila frente al féretro, se reunieron el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el influyente líder del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, jefe del equipo de negociación con Estados Unidos.
Qalibaf, una de las caras más prominentes de la era post-Alí Jamenei, elogió en X cómo la “nación orgullosa e invencible del Irán islámico” homenajea a su “mártir”.
También estaban dos líderes de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán: el general Esmail Qaani y Ahmad Vahidi, acusado de ser uno de los ideólogos del atentado terrorista a la AMIA en 1994 y prófugo de la Justicia argentina.
Qaani, el misterioso jefe de la Fuerza Qods, responsable de sus operaciones en el extranjero, declaró a la televisión iraní que el “bendito final” de Jamenei era apropiado después de una vida de “esfuerzo”.
Las otras ausencias destacadas hasta ahora fueron la de los tres expresidentes iraníes Mohamad Jatami, Mahmud Ahmadinejad y Hasán Rohani, quienes mantuvieron relaciones tensas con Jamenei.
“Exigimos venganza”
Las autoridades declararon feriado el domingo y lunes para facilitar la participación en las honras fúnebres.
Teherán lo considera una demostración de fuerza en plena negociación diplomática con Estados Unidos tras la firma el mes pasado de un acuerdo marco para poner fin al conflicto.
Con motivo de este homenaje, el centro de Teherán se convirtió en una fortaleza, con numerosos controles policiales.
Cientos de personas hicieron fila desde el viernes por la noche frente a la Mosalá, con la esperanza de ser las primeras en acceder. Siguiendo la tradición chiita, muchos se golpean el pecho en señal de duelo.
“Los asesinos (de Jamenei) deben ser castigados”, declaró un hombre de 38 años que se identificó como Miremadi mientras asistía el domingo a las oraciones.
“Estamos aquí para mostrarle al mundo que apoyamos nuestra revolución y a nuestro líder, y exigimos venganza por la sangre de nuestros seres queridos”, afirmó Bakand, una mujer de 39 años.
El lunes, el cortejo fúnebre recorrerá las calles de Teherán. Luego pasará por varias ciudades de Irán y por dos santuarios chiitas en Irak antes de su entierro el jueves 9 de julio en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde Jamenei era originario.
(Con información de AFP)
















































