La fotografía, una prueba clave antes del inicio de sus observaciones, registró los primeros fotones de luz estelar recibidos.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman empezó a probar en el espacio los instrumentos con los que la NASA planea estudiar algunos de los mayores interrogantes del universo. A menos de tres semanas de su lanzamiento, la agencia difundió la primera imagen captada por su cámara principal: un campo repleto de estrellas que todavía aparece desenfocado y que permitirá calibrar el observatorio antes de que comience su misión científica.
La imagen fue obtenida por el Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles que constituye la principal herramienta científica del telescopio. La imagen registra los primeros fotones de luz estelar que llegaron a sus detectores desde que Roman partió de la Tierra.
Se trata de una imagen técnica de calibración. El sistema se encontraba todavía en la configuración utilizada durante el lanzamiento y lejos de su punto de enfoque definitivo, por lo que las estrellas aparecen extendidas sobre miles de píxeles y forman grandes manchas, algunas con aspecto de anillos. Ese resultado coincide con lo que los ingenieros esperaban encontrar en esta etapa.

Qué muestra la primera imagen del telescopio Nancy Grace Roman
La fotografía funciona como el punto de partida para uno de los trabajos más delicados de la puesta en servicio del telescopio: alinear su sistema óptico y encontrar el foco preciso que necesitará para estudiar objetos situados a enormes distancias.
Los ingenieros utilizarán esas estrellas borrosas como referencia para determinar qué ajustes debe realizar el observatorio. Cuando la alineación termine, la luz que ahora ocupa amplias regiones de la imagen deberá concentrarse en puntos mucho más definidos.
El siguiente paso será activar el sistema de guiado fino del WFI. Esa tecnología permitirá que Roman mantenga su orientación sobre un objetivo con la estabilidad necesaria para realizar exposiciones de alta precisión. La NASA prevé que el telescopio tome cientos de miles de imágenes a lo largo de su misión.
La cámara cuenta con 18 detectores infrarrojos que, en conjunto, forman una superficie sensible aproximadamente comparable con la pantalla de una computadora portátil. Cada fotografía podrá abarcar una región del cielo mayor que el tamaño aparente de la Luna llena (como la vemos desde la Tierra) y conservar una resolución angular comparable con la del telescopio Hubble.
Esa combinación representa una de las principales características de Roman. Su amplio campo de visión le permitirá observar grandes regiones del cosmos en mucho menos tiempo que otros telescopios espaciales y construir mapas con millones de galaxias y estrellas. La NASA calcula que su campo de visión será al menos 100 veces mayor que el de Hubble.
Antes de encender la cámara, el equipo mantuvo el instrumento durante diez días a unos -65° para favorecer la eliminación de humedad y posibles residuos. El 11 de septiembre se apagó el calentador y la temperatura descendió hasta aproximadamente -143°, momento en el que pudieron activarse los 18 detectores. Durante las pruebas posteriores continuaron enfriándose hasta alcanzar unos -183°, su temperatura prevista de funcionamiento.
Mantener los sensores a temperaturas tan bajas reduce el ruido térmico que podría interferir con las débiles señales infrarrojas procedentes de objetos muy lejanos.
Qué falta antes de que Roman comience a estudiar el universo
El WFI será fundamental para los grandes relevamientos que realizará Roman. La misión buscará reconstruir cómo se distribuye la materia a gran escala, investigar la expansión del universo y obtener nuevos datos sobre la materia y la energía oscuras. También estudiará galaxias, estrellas y planetas que orbitan otros sistemas solares.
En paralelo, la NASA comenzó a comprobar el segundo instrumento del observatorio: el coronógrafo. Su función será bloquear gran parte del brillo de determinadas estrellas para intentar detectar la tenue luz reflejada por planetas situados a su alrededor.
Durante las primeras pruebas, los equipos en la Tierra verificaron la comunicación con el software, las cámaras, los mecanismos, el sistema térmico y la electrónica del instrumento. También comprobaron los componentes que controlan sus máscaras, filtros, lentes y prismas. El coronógrafo permanecerá durante varias semanas en una fase de descontaminación y calibración antes de avanzar hacia pruebas más complejas.
Las pruebas realizadas hasta ahora confirmaron, según la NASA, que el WFI responde como estaba previsto. Los próximos meses estarán dedicados a completar la alineación, el enfoque y la calibración de los instrumentos mientras Roman se prepara para comenzar sus observaciones.
Roman fue lanzado el 30 de agosto de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. Desde entonces recorre el trayecto hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta.
La primera fotografía difundida esta semana es, por ese motivo, muy distinta de las imágenes que la misión producirá cuando todo el sistema esté ajustado. La NASA mantiene su previsión de publicar las primeras imágenes científicas del Nancy Grace Roman a comienzos de 2027.



















































