La irregularidad en esa categoría llegó al 12,9% mientras que en préstamos personales alcanzó el 16,7%. El Gobierno espera que las cifras bajen hacia fin de año y busca reactivar el crédito en el 2027. Diputados trata en comisiones proyectos para buscar soluciones para el endeudamiento.
La morosidad de los créditos a las familias volvió a subir en julio y alcanzó el 12,9%, el nivel más alto en más de dos décadas, según el Informe sobre Bancos que publicó este viernes el Banco Central (BCRA). La mora pasó del 12,8% en junio al 12,9% en julio. Un año atrás, en julio de 2025, era del 5,6%.
En el conjunto del crédito al sector privado, la irregularidad fue del 7,7%: apenas superior a la de junio e igual a la de mayo. En las empresas fue del 3,6%, contra el 3,5% del mes anterior. Por línea de crédito a las familias, los préstamos personales pasaron del 16,4% al 16,7%, las tarjetas de crédito subieron 0,2 punto hasta el 12,8% y los prendarios llegaron al 8,1%. A su vez, los créditos ajustados por UVA registraron una mora del 20,3%.
La problemática de la mora tiene su impacto en el Gobierno, que como ya anticipó TN, espera que la morosidad baje hacia fin de año y busca reactivar el crédito en 2027 a partir de la línea que abrió atada al Fondo de Sustentabilidad de la ANSES. El Banco Central coincide con el sector financiero en que el pico de irregularidad quedó atrás y confía en algunos factores para impulsar el financiamiento en la previa electoral.
Sin embargo el tema seguirá teniendo repercusión en el Congreso: desde esta semana se discuten en comisiones de la Cámara de Diputados diferentes proyectos para brindar soluciones a millones de argentinos con problemas de deudas, y para la semana que viene se prevén nuevas reuniones informativas, mientras la oposición y el oficialismo buscan unificar iniciativas en común.

El BCRA explicó que el desempeño mensual respondió a una baja del saldo real de financiamiento total, que es el denominador del ratio, y a un aumento real de la cartera irregular, que “viene desacelerándose”, según el informe. En julio, el saldo real del crédito al sector privado en pesos cayó 0,9%. Los préstamos al consumo bajaron 2,3% y los otorgados a las familias, 1,1%, con una caída mayor en las tarjetas. El crédito total, en pesos y en moneda extranjera, se redujo 1% en el mes, aunque creció 4,7% interanual.
El informe detalla que el crédito se movió de manera dispar según el destino. Los préstamos con garantía real, como los hipotecarios y prendarios, aumentaron 0,5% real, y las líneas comerciales no mostraron cambios significativos (-0,1%). El financiamiento a las empresas creció 0,5% real, impulsado por los créditos a la industria. En cambio, el destinado al consumo cayó 2,3% real. En moneda extranjera, el saldo de crédito al sector privado subió 0,6%, principalmente por prefinanciaciones a la exportación y documentos. Dentro de los hipotecarios, el BCRA estima que en julio se sumaron 2.527 nuevos deudores al sistema, un 28,4% más que en junio, y que en los últimos doce meses fueron casi 33.700.

El informe también señala que la probabilidad de default estimada para el crédito total al sector privado bajó 0,2 punto, hasta el 2,4%. Para las familias fue del 3,9% y para las empresas, del 1,1%. Además, el BCRA indicó que las previsiones cubren el 87,6% de la cartera irregular. El sistema mantiene una integración de capital equivalente al 30,5% de los activos ponderados por riesgo, y el saldo de crédito irregular neto de previsiones equivale al 2,1% de la responsabilidad patrimonial computable. Según la entidad, esos indicadores dan cuenta de la “resiliencia” del sistema frente a potenciales pérdidas.
En paralelo al agravamiento de la situación, dos bancos públicos reforzaron sus líneas de refinanciación. El Banco Nación ofrece para deudores en Situación 3 o superior una refinanciación en UVA con una tasa nominal anual (TNA) del 7,5% y plazos de hasta 120 meses, y otra en pesos con una TNA del 25% y plazos de hasta 96 meses para quienes paguen en término. El Banco Ciudad, por su parte, redujo al 28% la TNA para deudas en mora en personales, tarjetas y microcréditos, con plazos de entre 24 y 60 meses



















































