La pelea entre Santiago Caputo y los Menem le da letra gratis a la oposición, aleja al gobierno de sus votantes y desgasta la autoridad presidencial. Mientras tanto, del otro lado esperan los Fernández: Aníbal, Alberto y Cristina. Si la interna no para, el kirchnerismo puede gobernar 20 de los últimos 28 años de la Argentina.
Thomas Edison versus Nikola Tesla. Una de las rivalidades más famosas de la historia. La guerra de la vanidad. La guerra de la electricidad. Edison defendía la corriente continua. Tesla defendía la corriente alterna. En realidad, era la disputa de dos tipos brillantes que se odiaban entre sí. Edison era más poderoso: tenía empresas, prensa, fama, inversores. Entonces empezó una campaña brutal contra Tesla. Resultado final: Tesla gana técnicamente, pero Edison gana comercialmente. Se perjudicaron los dos, y el mundo perdió años de avance tecnológico.
Eso fue una interna impresionante entre dos genios. Acá, en cambio, parece que estamos ante una interna de dos adolescentes caprichosos que le hacen daño al presidente y al gobierno.
La primera pregunta es: ¿qué gana el gobierno con esto? ¿Qué ganan matándose en público? ¿Qué ganan dándole letra al kirchnerismo? A veces cuesta entender que todo esto se trata de un juego de suma cero: lo que pierde el oficialismo lo gana el kirchnerismo. Cada pelea interna es una escena gratis para ellos, que la miran desde la platea comiendo pochoclos.
¿Por qué? Porque mientras tanto no se habla del desastre de Kicillof y el IOMA. No se habla de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires. No se habla de que el Banco Central lleva 91 ruedas consecutivas comprando dólares. No se habla de la causa Cuadernos. No se habla del mayor caso de corrupción de la historia: las SIRA de Sergio Massa. No se habla del descarado y millonario robo en la AFA de Tapia.
Anécdota muy corta. Riquelme y Palermo eran los líderes del vestuario de Boca. No se hablaban. Se odiaban. Se detestaban. Comían en diferentes mesas. Un día, Carlos Bianchi los encaró y les dijo: “No necesito que se quieran. No necesito que sean amigos. No necesito que coman juntos. Pero necesito que se pasen la pelota y hagan los goles. Déjense de romper las pelotas y salgamos campeones del mundo.” ¿Cómo terminó la historia? Salieron dos veces campeones del mundo y tres veces campeones de América.
Bueno. Estos muchachos no lo entienden. Prefieren matarse entre ellos, dañando al presidente, dañando al gobierno y dañando a la gente.
¿Cómo está el presidente con esto? Se lo nota mal. No hace falta ser ni psicólogo ni politólogo para verlo. ¿Por qué está así? Primero, porque se da cuenta de que no puede controlar la pelea de hermanos: su hermana biológica versus su hermano de la vida. Segundo, porque es consciente de que la foto de hoy lo aleja de la reelección, aunque falte muchísimo.
En tanto la opinión pública siga viendo economía fría, salario real a la baja, el caso Adorni y la interna, la situación se va a complicar más y más. Un funcionario muy importante de la Casa Rosada lo dijo en privado con claridad: “Tenemos que recuperar al playero de la estación de servicio. Tenemos que recuperar al chico de Rappi, al que maneja en Uber, al programador, al peluquero, al albañil, al jardinero, al cadete.” Esa gente que se rompe el lomo trabajando y detesta los planes sociales. Ese tipo al que le bajó fuerte la demanda. ¿Qué está viendo hoy? La parrilla de Adorni, Adorni en el Llao Llao, las tarifas muy altas, la tarjeta de crédito explotada y el gobierno peleado entre sí.

Eso se tiene que cortar urgente.
¿Qué hay del otro lado? El regreso de los muertos vivos. Los Fernández: Aníbal Fernández, Alberto Fernández, Cristina Fernández. Si no frenan, vuelve esto. Si no paran, tenemos cuatro años más de kirchnerismo. ¿Sabés lo que sería eso? Kirchnerismo hasta 2031. ¿Sabés lo que significaría eso? Que el kirchnerismo haya gobernado 20 de los últimos 28 años en la Argentina. Tres décadas perdidas. Media vida perdida con esta gente.
Con una particularidad: cada vez son más dañinos y cada vez son más rápidos para hacer daño. ¿Cómo es el ciclo de la Argentina? El kirchnerismo se gasta todas las reservas y hace populismo. Viene un gobierno de centroderecha o derecha, hace el ajuste, ordena las cuentas y la gente se pone de mal humor. Vuelve el kirchnerismo y desordena todo de nuevo, se gasta todo de nuevo y la vuelve a chocar. Viene de nuevo un gobierno de derecha y vuelve a ordenar el desastre. Y vuelve el kirchnerismo a chocarla. Así estamos hace casi 25 años. Se nos va la vida armando y desarmando el país.

El último kirchnerismo lo destrozó todo en cuatro años. El dólar pasó de 60 a 1200 pesos. Las reservas netas arrancaron en 12.000 millones de dólares positivas y terminaron con 13.000 millones negativas. La pobreza arrancó en 35,5% y la dejaron en 52,9%. La inflación anual arrancó en 53,8% y la dejaron en 211,4%. El salario mínimo en dólares pasó de 280 a 190. La vacunación triple viral con ambas dosis bajó del 86,3% al 54,2% de chicos vacunados. La jubilación mínima en dólares cayó de 187 a 90. La informalidad laboral pasó de 35,5% a 42%. Y la deuda de importadores arrancó en cero y la dejaron en 41.000 millones de dólares. ¿En serio vamos a volver a esta porquería?
Por eso, con mucho respeto: cuidado con generar un desgaste de la autoridad presidencial. Cuando Daniel Parisini, el “Gordo Dan”, definía a las Fuerzas del Cielo como la guardia pretoriana del presidente, el mismo Gordo Dan dijo ayer: “No le mientan nunca más al presidente.” Sinceramente, creo que es una forma de subestimarlo. Se pueden decir muchas cosas de Milei: loco, brutal, bestial, frenético, provocador, irreverente, dogmático. Pero no se puede decir que es tonto. No es Alberto, que se la pasaba chateando con minas. No es De la Rúa, que no entendía lo que pasaba. Ojo con la construcción de un Milei “albertizado” o “delarruizado”, porque sinceramente no creo en esa figura.

La pregunta es: ¿Están cuidando al presidente? Obviamente, Javier Milei es un señor de 55 años y ya se puede cuidar solo. Pero el deber de los funcionarios es gestión más contención. En algún momento, la mismísima Cristina Kirchner dijo aquella frase: “Hay funcionarios que no funcionan.” Pregunta: ¿Puede ser que ahora haya funcionarios que no estén funcionando en lo que tienen que funcionar?
Luis Caputo funciona. Sandra Pettovello funciona. Federico Sturzenegger funciona. Diego Santilli funciona. Pablo Quirno funciona. Patricia Bullrich y Alejandra Monteoliva funcionan. La pregunta es: ¿Adorni funciona? Segunda pregunta: ¿La coordinación entre Santiago Caputo y los Menem funciona? ¿O le están haciendo un daño enorme al gobierno y, por ende, a la gente?
Me parece que en algún momento se impone una decisión ordenadora antes del invierno. No esperen a que llegue el invierno. Porque si no, volvemos a la frase que se cumple: la de Álvaro Alsogaray, “hay que pasar el invierno.”
Opiniones libres; hechos sagrados.














































