La salida del jefe de Gabinete se aceleró tras la presión de los gobernadores, el avance opositor para interpelarlo y el desgaste que generó la investigación sobre su patrimonio. El Presidente anunciará este domingo a su reemplazante.
El tiempo de Manuel Adorni en el Gobierno llegó a su fin. El funcionario presentó su renuncia y, salvo un cambio de último momento, el presidente Javier Milei anunciará este domingo que su reemplazante será Diego Santilli.
La salida de Adorni se venía gestando desde hacía meses. El ahora exjefe de Gabinete intentó resistir las críticas que se multiplicaron desde principios de marzo, cuando comenzaron a trascender las primeras noticias vinculadas al crecimiento de su patrimonio.
La carta que difundió para comunicar su alejamiento refleja parte de ese malestar. Allí agradece el respaldo recibido por parte de Milei y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, pero también cuestiona con dureza a los medios de comunicación por difundir supuesta información falsa y también a dirigentes políticos que impulsaron denuncias en su contra. En suma, se victimiza. Además, deja una definición llamativa: asegura que da por terminada su carrera política y descarta así la posibilidad de asumir otro cargo dentro de la administración nacional o en el servicio exterior, como había trascendido.
Hasta esta semana, Adorni mantenía el respaldo explícito del Presidente y de Karina Milei. Sin embargo, en la Casa Rosada reconocen que el escenario se modificó radicalmente en los últimos días.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, había logrado contener los intentos opositores de avanzar con una interpelación. Pero el foco pasó rápidamente al Senado. Allí, según fuentes oficiales, Patricia Bullrich tuvo que ser más radical: directamente pactó con UxP y con algunos senadores provinciales para que no hubiera quorum y levantó la sesión del 2 de julio donde la oposición buscaría convertir el informe de gestión de Adorni en una interpelación.
Bullrich y Karina Milei mantuvieron una reunión reservada el jueves por la tarde. En el oficialismo evaluaban que el costo político para el Presidente comenzaba a ser demasiado elevado. La posibilidad de tener que paralizar la actividad parlamentaria para defender al jefe de Gabinete generaba creciente incomodidad dentro del propio Gobierno.
A esa situación se sumó otro factor: durante las reuniones que el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvo con distintos gobernadores, los mandatarios transmitieron un mensaje similar. Estaban dispuestos a acompañar iniciativas del Gobierno, pero no a involucrarse en una estrategia destinada a bloquear el avance de los cuestionamientos contra Adorni. La definición de los aliagos fue que no iban a jugar para exonerar a Adorni de su responsabilidad política. Pedían que Adorni renunciara o que lo definiera el Presidente.
Según reconstruyen fuentes oficiales, la semana próxima la oposición tenía altas chances de reunir los apoyos necesarios para avanzar con una interpelación e incluso promover una moción de censura, un escenario que exponía aún más al Presidente.
La situación judicial de Adorni tampoco lo ayudó
Tampoco ayudó la evolución de la causa judicial. De acuerdo con fuentes al tanto de las conversaciones mantenidas con sectores de la Justicia, el fiscal Pollicita le va a requerir a Adorni en agosto que justifique su patrimonio y, un mes después, podría ser llamado a indagatoria por presunto enriquecimiento ilícito.
En ese contexto, Milei terminó inclinándose por un recambio en la Jefatura de Gabinete.

El elegido para sucederlo es Diego Santilli. En la Casa Rosada destacan que supo tejer una buena relación con Karina Milei, mantiene diálogo con Santiago Caputo y conserva vínculos fluidos con la mayoría de los gobernadores y ministros.
Con una extensa trayectoria política y experiencia en negociaciones legislativas, Santilli aparece como una figura capaz de fortalecer uno de los aspectos que el oficialismo reconoce como más débiles de la gestión: la construcción política.
En el Gobierno consideran que los principales logros de la administración Milei se concentran en la economía. La llegada de Santilli busca reforzar el frente político, mejorar el vínculo con las provincias y dotar de mayor capacidad de articulación a una gestión que enfrenta una etapa de creciente complejidad parlamentaria.




















































