El anuncio de una inversión de 346 millones de pesos bajo el convenio con FonPlata ha pasado de ser una noticia sanitaria a un hallazgo de opacidad administrativa. Bajo la estrategia comunicacional diseñada por Resico, la provincia ha incurrido en una práctica técnica inadmisible: el uso de la expresión “entre otras” para referirse al destino de los fondos públicos. Lo que debería ser un informe taxativo de beneficiarios se ha transformado en una generalidad que diluye la responsabilidad estatal y prepara el terreno para una fragmentación discrecional de la aparatología médica.
I. El “entre otras”: El sello de Resico en el vacío informativo
Resulta alarmante que el área de comunicación, liderada por su estratega principal, utilice fórmulas vagas para enumerar las localidades beneficiadas en la gestión de fondos internacionales millonarios. Al mencionar a Sáenz Peña, Villa Ángela, Castelli, General San Martín, Las Breñas, Colonia Elisa y El Espinillo, y cerrar la lista con un “entre otras”, el aparato publicitario de la provincia no solo omite datos: crea un agujero negro informativo. Esta imprecisión impide conocer la hoja de ruta completa de la inversión, dejando en la sombra el destino final de una partida que debería ser pública y precisa.
II. La pulverización de la inversión en el anonimato
La falta de precisión nominal sobre el destino de los equipos de gastroenterología y urología genera un vacío en la rendición de cuentas. El uso del “entre otras” funciona como un borrador de datos que permite que la cifra de 346 millones se mantenga “flotante” en el discurso oficial. Bajo la coordinación de Resico, la comunicación oficial prioriza el impacto del número global por sobre la trazabilidad del equipamiento, impidiendo que el ciudadano identifique qué hospital recibió efectivamente cada insumo.
III. Escenografías móviles: La gira fotográfica como fin último
La brecha entre la narrativa de “alta tecnología” y la evidencia visual de unas pocas cajas sugiere una inversión atomizada. La estrategia de comunicación permite que el equipamiento funcione como una “escenografía móvil”: hoy sirve para una fotografía en el Hospital Perrando y mañana puede ser trasladado para iniciar una gira fotográfica por el interior. Al no existir un listado público de asignación fija, la estructura comunicacional se asegura la posibilidad de “estirar” el anuncio, realizando múltiples actos de entrega con el mismo stock de recursos para nutrir las redes sociales.
IV. La burla al control ciudadano bajo el marketing oficial
La mención a FonPlata como garante de transparencia pierde fuerza ante el retaceo de información local. El acceso a la información pública no admite “puntos suspensivos”. El diseño de esta gacetilla oficial se traduce como una barrera deliberada contra la fiscalización. Sin un acta detallada que nombre a cada hospital beneficiario, el anuncio millonario se reduce a un ejercicio de marketing diseñado por Resico para inflar la percepción de gestión y evadir cualquier intento de auditoría externa sobre la eficiencia del gasto.
Leandro Zdero y su estratega de comunicación, Resico, han convertido un acto administrativo en un laberinto de palabras. El uso deliberado de imprecisiones en los comunicados oficiales es una señal de alerta sobre cómo se gestiona el patrimonio de todos los chaqueños. Al diluir la inversión entre destinos conocidos y “otros” ocultos, se prepara el escenario para un desfile de imágenes por el interior donde el dato duro desaparece, dejando en su lugar solo la estela de una gestión que le teme a la claridad del informe técnico.
















































