El Desafío de la Unidad: Críticas al Entorno de Jorge Capitanich y el Riesgo de la Fragmentación hacia 2027
El escenario político en la provincia del Chaco atraviesa un período de profunda introspección y efervescencia interna. Tras los resultados electorales recientes, el peronismo local se encuentra en una encrucijada donde la autocrítica no solo es necesaria, sino urgente. En los últimos días, un sector de la militancia de base ha alzado la voz para señalar un fenómeno que, aseguran, está socavando los cimientos del movimiento: el «narcisismo» dentro del entorno cercano al exgobernador Jorge «Coqui» Capitanich.
El síntoma del aislamiento político
La crítica no apunta directamente a la figura de Capitanich —cuya trayectoria y capacidad de gestión siguen siendo activos indiscutibles del espacio— sino a su «círculo de hierro». Según diversos referentes territoriales, este entorno ha construido una muralla que impide la oxigenación del partido, priorizando personalismos por encima de la construcción colectiva.
El término «narcisismo», utilizado en las bases militantes, describe una dinámica donde la lealtad ciega a una facción interna parece valer más que el trabajo territorial o la capacidad de apertura hacia otros sectores sociales. Cuando la política se vuelve endogámica y se centra en el sostenimiento de privilegios de un entorno reducido, el primer perjudicado es el proyecto político en su conjunto.
El riesgo del 2027: Una división anunciada
La advertencia de la militancia es clara y contundente: «Si seguimos así, al 2027 llegaremos todos divididos». Esta frase no es un simple eslogan, sino un diagnóstico del desgaste que produce la falta de diálogo horizontal.
La unidad no se construye por decreto ni por la mera nostalgia de gestiones pasadas. Se construye a través de la contención de los cuadros políticos, el reconocimiento del esfuerzo de quienes sostienen el territorio y, fundamentalmente, a través de la humildad política. Si el entorno del exmandatario continúa operando bajo una lógica de exclusión y autosuficiencia, el peronismo chaqueño corre el riesgo de atomizarse, facilitando el camino para que la oposición consolide su hegemonía.
La necesidad de una renovación en las formas
Para recuperar el protagonismo, el espacio que lidera Capitanich debe entender que el contexto social ha cambiado. La sociedad demanda líderes que escuchen más de lo que hablen y estructuras políticas que sean permeables a nuevas ideas. El «narcisismo» político es el antónimo de la empatía popular.
Si el objetivo es volver a ser una opción competitiva y transformadora para el Chaco, es imperativo desmantelar las barreras que los entornos cerrados han edificado. La unidad debe ser un ejercicio diario de generosidad, no una foto forzada antes de una elección.
El llamado de atención de los militantes debe ser tomado como una oportunidad de mejora. La crítica al entorno de «Coqui» no busca la destrucción del liderazgo, sino su salvaguarda. Sin una apertura real, sin autocrítica y sin el abandono de los personalismos narcisistas, el horizonte del 2027 se vislumbra como un escenario de fragmentación que el peronismo no se puede permitir. La unidad se escribe con todos, o no se escribe.















































