En una reciente entrevista, el exministro de Economía, Hernán Lacunza, analizó a fondo el plan económico de Javier Milei. Aunque destacó la «valentía» del Gobierno para atacar el déficit fiscal desde el primer día y evitar una hiperinflación, puso la lupa sobre la calidad del ajuste que se está llevando a cabo.
Para Lacunza, el éxito financiero del oficialismo tiene una contracara peligrosa en la economía real. El economista señaló que, ante la caída de la recaudación por la recesión, el Gobierno ha recurrido a métodos que no pueden mantenerse en el tiempo para mostrar números positivos en las cuentas públicas.
Un equilibrio fiscal bajo la lupa
Lacunza fue tajante al explicar cómo se está logrando el superávit en estos meses. Según su visión, mantener las cuentas en orden a costa de no invertir en infraestructura básica es una táctica de corto alcance. “Uno puede tener equilibrio fiscal transitoriamente sin hacer obra pública, sin hacer rutas”, expresó el exfuncionario en el programa «Modo Fontevecchia«.
Sin embargo, aclaró que existen límites sociales y operativos que el Gobierno no podrá ignorar por mucho tiempo. “Uno no puede tener equilibrio fiscal sin hospitales porque eso dura una semana”, esbozó Lacunza. Además, subrayo que postergar pagos o recortar servicios esenciales no es una solución definitiva para los problemas estructurales del país.
La caída de la recaudación y el empleo
El director de la consultora Empiria advirtió que la viga maestra del programa —el superávit— está bajo estrés porque la actividad económica no arranca. Explicó que sectores clave como la construcción y la industria están en niveles de producción muy bajos, lo que genera una caída real en la recaudación de impuestos como el IVA.
Por otra parte, Lacunza alertó que el empleo privado ya empezó a bajar, lo que podría quebrar el «triángulo virtuoso» de estabilidad y apoyo popular que hoy sostiene al presidente.
El riesgo de la «cabeza bajo el agua»
Hacia adelante, el economista planteó que el Gobierno debe definir un régimen monetario y cambiario más claro para evitar depender de rescates externos. Recordó que el año pasado el Banco Central se quedó sin reservas y tuvo que ser auxiliado por el FMI y los Estados Unidos.
Finalmente, Lacunza insistió en que un plan de desarrollo no es solo bajar la inflación, sino lograr que la gente recupere el poder adquisitivo y el empleo. Sin estos elementos, el proceso de normalización de la economía argentina corre el riesgo de interrumpirse antes de dar frutos reales.
















































