La provincia ocupa el último lugar en el ranking de IARAF, con el 38% de pobres, el 12% de indigentes y los peores resultados en las pruebas Aprender. Tras casi tres años de gestión de Leandro Zdero, todos los indicadores se deterioraron, mientras Corrientes, Formosa y Misiones muestran mejores desempeños en la región.
Un informe multimodal recientemente publicado por el Iaraf (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) ubica al Chaco en el puesto 24 entre las 24 jurisdicciones del país, consolidándose como la provincia con las condiciones sociales más críticas de la Argentina.
Con una tasa de pobreza del 38% y una indigencia del 12% —la más alta del territorio nacional—, el distrito gobernado por Leandro Zdero exhibe un panorama desolador que no encuentra parangón en ninguna otra región.
El dato más alarmante es la indigencia: ningún otro distrito supera el 10% en ese rubro; el Chaco duplica los valores de provincias como Corrientes (8%), Misiones (5%) y Formosa (2%). La asignación universal por hijo (AUH) alcanza los 144 beneficiarios cada 1.000 habitantes, el registro más elevado del país, lo que evidencia la enorme dependencia de transferencias estatales para la subsistencia de las familias.
El trabajo fue elaborado por Empiria con base en datos oficiales y de OFAVA (Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina).
Las condiciones habitacionales son igualmente preocupantes: el 28% de los hogares requiere mejoras estructurales y el 14% padece deficiencias en servicios básicos, cifras que superan ampliamente a las de sus vecinos del NEA. Pero el fracaso más contundente se observa en el ámbito educativo: Chaco obtiene el peor desempeño en las pruebas Aprender, con apenas un 64% de alumnos en nivel satisfactorio o avanzado en Lengua y un magro 39% en Matemática, muy por debajo del promedio regional.
A casi tres años de gestión, el gobierno de Zdero no solo no revirtió esta tendencia, sino que profundizó el deterioro. Mientras Corrientes (puesto 21), Formosa (16) y Misiones (17) logran ubicarse en posiciones menos desfavorables, el Chaco se hunde en el último escalón, evidenciando una administración incapaz de garantizar derechos básicos.



















































