Andrés Baglivo se formó en el club de Boedo, pero con el tiempo entendió que su verdadero camino estaba lejos de las canchas. Se dedicó a la moda y llegó a trabajar con figuras como Duki y Katy Perry. “Siempre fui un bicho raro”, reconoció a TN.
Cada vez son más los jugadores que siguen ligados al fútbol luego de su retiro. Algunos se convierten en periodistas, dirigentes, entrenadores o representantes, mientras que otros encuentran nuevas oportunidades en trabajos relacionados con el deporte o continúan con alguna actividad familiar. Sin embargo, el caso de Andrés Baglivo es diferente: tras colgar los botines, se reinventó y hoy triunfa en el mundo de la moda con su propia marca de ropa.
Andrés se formó en San Lorenzo, pasó por All Boys, Nueva Chicago y Flandria, y también jugó en Chile, Turquía y Uruguay. Hasta que, a los 30 años, dijo basta y dejó su carrera para comenzar una nueva vida alejada del deporte.
Con el tiempo, la vida lo fue acercando a la moda, un mundo que siempre lo atrajo, hasta que creó Roberto Sánchez, su propia marca de ropa, que lo llevó a trabajar con artistas nacionales e internacionales.

De jugar en la calle a las inferiores de San Lorenzo
“Siempre fui una persona de jugar muchísimo en la calle”, recordó Andrés en diálogo con TN. Hasta que empezó a notar que tenía facilidad para el fútbol y le pidió a su papá que lo llevara a probarse a un club.
En aquel momento vivía en Villa Madero y las opciones más cercanas eran San Lorenzo y Vélez. Por una cuestión familiar y de simpatía, eligió al Ciclón.
“Arrancó mi sueño en ese momento, con mucha ilusión y mucha dedicación”, recordó.

El sueño de llegar a Primera y un plantel repleto de figuras
Andrés hizo prácticamente todo el recorrido en las inferiores de San Lorenzo. Con el tiempo llegó a la Reserva y compartió plantel con los campeones del ‘95 dirigidos por Héctor “Bambino” Veira. “Era un equipazo”, afirmó.
Sin embargo, nunca llegó a debutar oficialmente en Primera. El destino le puso un freno cuando estaba a punto de firmar su primer contrato profesional. Por ese motivo tuvo que dejar San Lorenzo. Tenía todo acordado para continuar su carrera en Argentinos Juniors, pero nuevamente apareció un obstáculo.
“Fue un golpe muy importante”, reconoció sobre su salida del Ciclón.
“Siempre fui un bicho raro”
Más allá de lo futbolístico, había algo que lo diferenciaba del resto de sus compañeros: sus gustos. Mientras el fútbol ocupaba prácticamente todo el universo de muchos jugadores, Andrés sentía una fuerte atracción por la música, la estética, la ropa y la moda.
“Siempre, en todos los planteles en los que participé, fui un bicho raro, en el buen sentido”, explicó.
No provenía de una familia de artistas ni había tenido un estímulo artístico particular. Según contó, simplemente fue algo que apareció naturalmente en él.

En las concentraciones, mientras sus compañeros querían mirar partidos, él prefería ver recitales. Mientras otros compraban el diario deportivo, buscaba revistas de música. Incluso su manera de vestirse al llegar a una práctica llamaba la atención.
“En el fútbol hay mucha gente que viene de lugares bastante humildes y, por ende, cuando se encuentra con algo desconocido, enseguida hay que ponerle un cartel”, reflexionó.
Sin embargo, aseguró que nunca se sintió discriminado por sus compañeros. “Siempre, en los planteles en los que participé —excepto casos puntuales, obviamente— tuve relaciones espectaculares. Por supuesto, yo era un personaje para ellos y ellos para mí eran unos personajes. Entonces se producía una simbiosis agradable”, contó.
“Si con 50 años hoy traigo este look. Imaginate lo que era a los 20, ¿no?”, bromeó. Y agregó: “Ese ‘bullying positivo’ para mí fue crecimiento. Mis recuerdos son hermosos”.

El fútbol quedó atrás y apareció el artista
Con el paso de los años, Andrés comenzó a alejarse cada vez más del ambiente del fútbol.
“No soy un tipo hoy de estar muy metido en el ambiente del fútbol. Te diría que nada. No me queda mucha gente dentro del fútbol, así que estoy totalmente desligado. No te puedo nombrar ni un jugador de Boca”, comentó.

Sin embargo, reconoció que todavía hay algo que lo conecta con esa pasión: “El Mundial, por supuesto, sí me estimula”.
Después de retirarse, comenzó un proceso personal que lo llevó a acercarse cada vez más al mundo artístico. Primero compraba y vendía prendas. Después comenzó a intervenirlas. “Encontré en la ropa, en fabricar y en diseñar, mi salida artística y mi expresión”, explicó.
Así nació también Roberto Sánchez, el nombre que terminó adoptando su proyecto artístico. Con los años, Andrés entendió que ese personaje también era parte de él.
“A veces me cuesta catalogarla. Es un proyecto de arte. La verdad que momentáneamente me expreso a través de la ropa”, contó.
De futbolista a trabajar con grandes artistas
Su nuevo camino también le permitió vincularse con figuras nacionales e internacionales. A lo largo de los años trabajó con artistas como Duki, Maluma y Katy Perry, además de otros nombres destacados de la música argentina.
Para él, ese reconocimiento tiene un significado especial porque muchas de esas personas fueron parte de su propia formación artística.
“Me siento una persona muy afortunada de que artistas que me han formado el alma, la estética y la cultura se fijen en lo que hago”, aseguró.
El proceso también significó un profundo descubrimiento personal. “Empecé a entender un poquito más lo que yo era. Empecé a escucharme un poquitito más”, reflexionó.

Incluso intentó mantenerse ligado al fútbol después de su retiro. “Jugué una temporada el torneo senior para Chicago. No me hallaba un poco en ese mundo, ya no pertenecía a mí”, contó.
“Si me invitaban a un partidito, me prendía, pero cada vez se fue apagando un poquitito más la llama de ese pasado. No lo reniego, me encantó. Hoy, si tengo que escribir el libro, no cambiaría nada, pero realmente fue parte de otra etapa de mi vida”, explicó.
“Ahora entiendo lo que eras”
Con el paso de los años, también comenzó a reencontrarse con personas de su pasado futbolístico. Y hubo una frase que se repitió en esos encuentros: “Ahora entiendo lo que eras”.
Andrés cree que el tiempo permitió comprender aquello que durante su juventud parecía extraño. Mientras en aquel entonces era visto como alguien diferente, hoy entiende que simplemente estaba construyendo una identidad que todavía no sabía cómo expresar.

“En ese momento el tiempo va cambiando, vas mutando, sobre todo si sos una persona que escucha a su alma. Hay gente que vive más en piloto automático, que está perfecto, cada uno lo vive como sea. Yo siempre fui una persona de escucharme mucho y de tener poca resistencia para lo que ya no soy y no quiero”, agregó.
El futuro con la actuación en el horizonte
Lejos de conformarse con lo conseguido, Andrés ya piensa en nuevos desafíos. Su primera reacción ante la pregunta de qué busca para el futuro fue contundente: “Ser feliz”.
También tiene ganas de incursionar en la actuación. Además, tiene un objetivo personal: ayudar a quienes recién comienzan.
“Quiero entregar valor. Todo lo que aprendí este tiempo, sobre todo para chicos que están arrancando”, contó.
Después de pasar de jugar en la calle a compartir vestuario con figuras de San Lorenzo y recorrer distintos equipos y países, Andrés encontró finalmente un lugar que siente propio: el diseño de moda.
















































