Bajo un fuerte condicionamiento estadounidense, el proceso excluye a la premio Nobel de la Paz María Corina Machado.
El gobierno chavista y una representante de la oposición avalada por Estados Unidos iniciarán este sábado un proceso formal de diálogo condicionado por la asfixiante presión de Donald Trump sobre Venezuela.
Será una mesa de negociación agridulce para los seguidores de la líder opositora y premio Nobel de la Paz María Corina Machado, excluida de esta nueva ronda de conversaciones por decisión de la Casa Blanca, a seis meses de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado.
Tampoco será el primer diálogo de este tipo. De hecho ha habido muchos intentos de avanzar en un proceso de acercamiento y todos terminaron en un fracaso o en elecciones denunciadas como “fraudulentas”, como la última celebrada hace dos años y que concluyó con la reelección del depuesto gobernante.
Pero ahora hay algo muy evidente que diferencia el inicio de este proceso de diálogo de los anteriores. Esta vez, el chavismo se sentará a negociar con una pistola invisible sobre la mesa.
“Este proceso, a diferencia de otros anteriores, tiene una característica particular: el rol actual de Estados Unidos y sobre todo desde el 3 de enero”, dijo a TN el politólogo venezolano Piero Trepiccione, subdirector del Centro Gumilla de análisis sociopolítico.
Objetivos y referentes del nuevo diálogo político en Venezuela
Los objetivos de ambas partes serán diametralmente opuestos.
El chavismo buscará ganar tiempo y asegurarse el levantamiento de las sanciones internacionales. En cambio, la oposición presionará por una “hoja de ruta” que concluya en la celebración de elecciones libres, pero ese cronograma dependerá de los propios objetivos de Washington.
Por un lado estará el titular del Parlamento, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, sostenida por Trump desde la acción militar que acabó con la cabeza del gobierno del sucesor de Hugo Chávez.
Por el otro, se sentará la exlegisladora de la oposición Dinorah Figuera, exiliada durante ocho años y que integró la efímera Asamblea Nacional instalada en 2015 de mayoría opositora.

Figuera, una dirigente poco conocida entre los seguidores de la oposición venezolana, regresó en junio a su país invitada por Estados Unidos para liderar un diálogo con el gobierno chavista.
Desde entonces mantuvo dos reuniones con Jorge Rodríguez. En su último encuentro, Figuera anunció que este sábado 1 de agosto se iniciaría un proceso formal de diálogo para promover la democracia en en país.
Se trata de determinar una “hoja de ruta para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional” y comenzar “la construcción de una nueva etapa que dará paso a una Venezuela de progreso y libertades”, afirmó entonces.
¿Qué se puede esperar del nuevo diálogo?
El proceso de diálogo recibió el respaldo de gran parte del arco opositor venezolano e incluso de la propia María Corina Machado, que intentó sin éxito regresar a Venezuela tras el desvastador doble terremoto del 24 de junio que dejó más de 5000 muertos y una crisis humanitaria.
La premio Nobel denunció que el chavismo le volvió a poner trabas con amenazas a sus allegados. Pero Washington le bajó el pulgar a su regreso. Trump se siente muy cómodo con Delcy Rodríguez y no quiere que nada ni nadie desestabilice un país que responde a sus intereses.
Desde la captura de Maduro, el chavismo aprobó leyes a la medida de la Casa Blanca con una apertura al capital estadounidense en los estratégicos sectores petrolero y aurífero. A Trump le interesan más los negocios que la política y está convencido de que la presencia de Machado generaría una desestabilización interna que perjudicaría el “business”.
Por ello eligió a Dinorah Figuera, una dirigente que no arrastra emociones populares en las filas de la oposición y que ha mantenido un perfil bajo en los últimos años.
Machado, desde Panamá, se limitó a apoyar tímidamente el diálogo, aunque dejó trascender su incomodidad.
En un video divulgado en sus redes sociales, aseguró que no será un “obstáculo a ninguna iniciativa que produzca avances reales” en Venezuela, pero aclaró que se trata de un mecanismo “en cuyo diseño, construcción y funcionamiento” no participa.

“No nos corresponde explicar sus alcances y sus decisiones. Quienes lo impulsan deben informarle al país sus objetivos, su método y su cronograma”, señaló.
En su diálogo con TN, Trepiccione dijo que la ausencia de Machado en el inicio del diálogo es uno de los principales desafíos que tendrá la mesa de negociación.
Según el analista, esa “carencia de representatividad en relación al mundo opositor” es la marca más notoria del proceso. Sin embargo, consideró que “es posible que más tarde pudiera incorporarse un representante” de la premio Nobel de la Paz.
Desde el chavismo, el gran objetivo es ganar tiempo. El régimen residual de Maduro se mantiene en el poder y sobrevive bajo la presión de Trump. La Casa Blanca privilegia el dinero. Los negocios siempre marchan mejor sin controles institucionales de gobiernos democráticos.
En ese escenario, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, hombre fuerte del gobierno, dijo que el chavismo pedirá el levantamiento de todas las sanciones internacionales.
“Nosotros vamos con una sola propuesta: la paz de este país. El levantamiento de sanciones debe ser parte de ese diálogo, claro”, indicó y advirtió: “Dialogar no significa capitular”.
Desde la oposición, el diálogo fue respaldado por los partidos opositores Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Vente Venezuela, que lidera Machado y dijo confiar en el rol de Estados Unidos.
Para Trepiccione, el proceso “tiene posibilidades de avanzar en resultados concretos”, aunque “no va a ser un proceso fácil, sino todo lo contrario”.
Además, afirmó: “Hay muchas expectativas ciudadanas. El enfoque metodológico se construyó privadamente y eso puede ayudar mucho”.
“En todo caso, el país necesita, más allá de la voluntad de los actores políticos, resultados concretos para atender el tema humanitario, la reconstrucción, la economía que sigue asfixiando a la mayoría de los venezolanos y la necesidad de una reinstitucionalización”, concluyó.



















































