Días atrás habían encontrado a una de las víctimas. En medio del operativo, también murió un rescatista.
Los cuerpos de los cuatro buzos italianos que estaban desaparecidos en una cueva submarina de las islas Maldivas fueron localizados por un equipo de profesionales finlandeses que se sumó al operativo de rescate. La tragedia ya había causado una fuerte conmoción en el país asiático luego de la muerte de un rescatista local durante las tareas de búsqueda.
El accidente ocurrió el jueves cuando cinco buzos murieron mientras exploraban cuevas marinas a unos 50 metros de profundidad en Alimathaa, uno de los sitios de buceo más populares del atolón maldivo. Las autoridades consideran que se trata del peor accidente de buceo individual registrado en la pequeña nación del Océano Índico.
El viernes había sido recuperado el cuerpo de uno de los integrantes del grupo dentro de Thinwana Kandu, conocida también como la “Cueva del Tiburón”, a unos 60 metros de profundidad. Durante el fin de semana continuó la búsqueda de las otras cuatro víctimas.
Sin embargo, el operativo quedó marcado por otra muerte. El sábado murió el sargento mayor Mohamed Mahudhee, un buzo de rescate de las Fuerzas de Defensa Nacional de Maldivas, que había sido hospitalizado en estado crítico.
Durante el domingo, tres especialistas finlandeses llegaron a la zona y su participación permitió avanzar finalmente en la localización de los cuerpos restantes. Los espeleobuzos Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist trabajaron junto a militares y otros funcionarios maldivos en medio de condiciones marítimas y climáticas adversas.

Las víctimas fueron identificadas como Monica Montefalcone, profesora asociada de ecología en la Universidad de Génova; su hija Giorgia Sommacal; el biólogo marino Federico Gualtieri; la investigadora Muriel Oddenino; y el instructor de buceo Gianluca Benedetti.
Según explicaron las autoridades, el cuerpo de Benedetti había sido encontrado cerca de la entrada de la cueva, mientras que los otros cuatro buzos se encontraban más adentro del sistema submarino.
La tragedia abrió además una investigación para intentar determinar qué ocurrió durante la inmersión. El portavoz de la presidencia de Maldivas, Mohamed Hussain Shareef, indicó que la cueva es extremadamente profunda y afirmó que incluso buzos altamente preparados evitan acercarse a ese sector.
En paralelo, el operador turístico italiano Albatros Top Boat negó haber autorizado una inmersión de ese tipo. A través de su representante legal, Orietta Stella, la empresa sostuvo que desconocía que el grupo planeaba descender a más de 30 metros, profundidad que requiere permisos especiales de las autoridades marítimas maldivas.

También señaló que la excursión había sido organizada originalmente como una expedición científica para tomar muestras de coral a profundidades estándar y no para realizar espeleobuceo profundo.
Otro punto bajo análisis es el tipo de equipamiento utilizado. Según trascendió, los buzos eran experimentados, pero habrían utilizado equipos recreativos convencionales y no material técnico específico para exploración de cuevas profundas.
Las autoridades además investigan si el grupo ingresó a la cueva sin guía local, algo que exige la normativa de Maldivas, y si utilizaron el denominado “hilo de Ariadna”, una cuerda de seguridad obligatoria en ciertos sistemas submarinos para mantener la orientación y encontrar la salida.

Mientras tanto, distintas hipótesis intentan explicar qué sucedió bajo el agua. La policía no descarta que el mal clima y la escasa visibilidad hayan provocado desorientación dentro de la cueva. Según publicó el diario italiano La Repubblica, el hecho de que ninguno de los cinco lograra salir podría indicar que el grupo se perdió en el interior del sistema submarino y quedó atrapado.
Otra posibilidad analizada es que alguno de los integrantes haya quedado atascado y que el resto intentara asistirlo hasta quedarse sin aire o entrar en pánico.
Expertos en buceo también mencionaron la posibilidad de una toxicidad por oxígeno causada por una mezcla inadecuada de gases en los tanques. Alfonso Bolognini, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica, explicó que a 50 metros de profundidad existen riesgos severos y que una crisis hiperóxica puede provocar problemas neurológicos y ataques de pánico. “Dentro de una cueva a 50 metros de profundidad, todo supone un problema para un buceador”, señaló.

El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, aseguró que el gobierno hará todo lo posible para repatriar los cuerpos de las víctimas. Además, desde el ministerio informó que trabaja junto a Divers Alert Network, una organización especializada en buceo, para colaborar con las tareas de recuperación.
Entre las historias que surgieron tras la tragedia, una de las más conmovedoras fue la de Monica Montefalcone y su hija Giorgia. Carlo Sommacal, esposo de Monica y padre de Giorgia, contó que su mujer acostumbraba llevar una cámara GoPro durante las inmersiones y consideró que esas imágenes podrían ayudar a esclarecer lo ocurrido.
“Mi esposa era una de las mejores buceadoras del mundo”, aseguró. También sostuvo que ella jamás habría puesto en peligro a su hija ni al resto del grupo y deslizó que algo inesperado debió haber sucedido bajo el agua. El hombre reveló además que Giorgia tenía previsto graduarse de la universidad el próximo mes y que la familia estaba organizando una fiesta para celebrarlo.
Las otras víctimas también tenían una extensa trayectoria vinculada al buceo y la biología marina. Muriel Oddenino, de 31 años, era bióloga marina y autora de publicaciones científicas. Federico Gualtieri, también de 31, se había graduado recientemente en biología marina y ecología en la Universidad de Génova.
Benedetti, de 44 años, era instructor de buceo, capitán de barco y jefe de operaciones del yate Duke of York, utilizado por el grupo durante la expedición. Vivía en Maldivas desde 2017, después de dejar atrás una carrera en banca y finanzas para dedicarse de lleno al buceo.
Las autoridades continúan intentando reconstruir los últimos movimientos del grupo mientras avanzan las pericias para determinar qué provocó la tragedia submarina.


















































