El famoso paquete de softwares se lanzó un día como hoy, en 1989, en un entorno impensado.
Microsoft Office sopla 37 velitas. Un día como hoy, en el año 1989, el paquete de softwares inició su recorrido. Casi cuatro décadas más tarde, se mantiene como uno de los paradigmas de las denominadas suites ofimáticas, prestigio que consiguió con propuestas superconocidas como el procesador de texto Word, las planillas de Excel y la solución para presentaciones PowerPoint.
En la historia de Office aparece una verdadera curiosidad: parece una traición, pero no lo fue realmente.
¿Sabías que Microsoft Office debutó en computadoras de Apple?
El 1 de agosto de 1989, este paquete de softwares se lanzó para las Macintosh de Apple. La llegada a computadoras con Windows demoró más de un año: ocurrió en noviembre de 1990. Esta temporalidad no implica traiciones o infidelidades, sino que responde a una estrategia netamente comercial y a limitaciones de la propia Microsoft.
Así lo explicó la compañía en una entrada de blog, cuando Office celebró su 25° aniversario. “La primera versión de Microsoft Word fue desarrollada por Charles Simonyi y Richard Brodie, dos jóvenes exprogramadores de Xerox reclutados por Bill Gates y Paul Allen en 1981. Si bien Word apareció 1983, y Multiplan, predecesor de Excel en 1982, el software como paquete apareció en 1989, momento en que se comercializó junto a Excel y PowerPoint bajo el nombre de Office 1.0”.

Tal como señalamos, ese primer despliegue no apuntó a los usuarios la propia Microsoft sino a los dueños de computadoras de Apple. Esto se debió a que, en 1989, la Macintosh tenía una interfaz gráfica avanzada ideal para estos programas, que la firma de Redmond todavía no ofrecía en su sistema operativo MS-DOS.
En este camino, cabe recordar que Excel se creó originalmente para Mac en 1985. Años más tarde, ya unificado con Word y PowerPoint, se lanzó para Macintosh bajo el nombre Office.
En todo caso, el beneficio fue mutuo: Apple precisaba programas de oficina para seducir a usuarios corporativos, mientras que Microsoft necesitaba posicionar sus herramientas y la sociedad con su competidor en el negocio de la informática le permitió hacerlo.
El lanzamiento de Office no fue la única relación íntima entre Microsoft y Apple
Los nexos entre los gigantes tecnológicos estadounidenses no se agotan en la poco recordada salida de Office, hace 37 años. En 1997, otra sociedad entre las compañías sacudió a la escena tecnológica.

En un recordado evento celebrado el 6 de agosto de ese año, Steve Jobs anunció una alianza con su rival, la mismísima Microsoft. El fundador de la firma de la manzana mordida recién regresaba a su cargo luego de haber sido despedido. Por entonces, la compañía atravesaba una profunda crisis: estaba al borde de la quiebra.
En el Macworld Boston de 1997, Jobs anunció una inyección de capital de Microsoft en Apple que ascendía a los 150 millones de dólares en acciones, aunque sin derecho a voto. En ese marco, la empresa dirigida por Gates se comprometió a desarrollar y actualizar Office para Mac por un lapso mínimo de cinco años, entregándole en bandeja un prestigio que esas computadoras necesitaban para participar con fuerza en el sector empresarial.
El pacto también puso fin a la guerra legal entre Apple y Microsoft: los de Jobs retiraron todas las demandas contra su competidor, incluyendo la que alegaba que Windows había plagiado el diseño visual de Macintosh. Hay más: Apple aceptó en esa oportunidad incluir a Explorer como el navegador por defecto en las computadoras con MacOS.
Según cuentan las crónicas, el amo y señor de Microsoft no invirtió en Apple por caridad. Además de limar las asperezas legales con su competidor, la movida le permitió calmar las aguas en tiempos convulsos. Por esos años, el gobierno de Estados Unidos investigaba a su firma por prácticas monopólicas.
Así, la apertura de sus softwares —un plan que ya había iniciado a fines de los 80’s— y la colaboración con su gran rival le ayudó a evitar la acusación. Es simple: si Apple desaparecía, el monopolio se materializaría.
En el mencionado evento de 1997 ocurrió otra curiosidad. Cuando Gates apareció en una pantalla gigante, la audiencia comenzó a abuchearlo e incluso se oyeron insultos. Entonces, Jobs soltó una frase que quedó en la historia. “Tenemos que dejar de pensar que para que Apple gane Microsoft tiene que perder”.


















































