El reciente encuentro de dirigentes de la UCR chaqueña dejó mucho más que una foto política:
también expuso ausencias, tensiones y un fuerte malestar interno que empieza a crecer dentro del radicalismo provincial.
La ausencia de Roy Nikisch llamó la atención de propios y extraños.
Pero todavía más ruido generó el hecho de que Aída Ayala ni siquiera habría sido invitada al encuentro.
A eso se suma la bronca de militantes históricos y sectores partidarios que aseguran sentirse cada vez más marginados de las decisiones políticas y de los espacios de participación dentro del oficialismo.
Puertas adentro de la UCR chaqueña, muchos empiezan a preguntarse si el partido atraviesa una crisis interna silenciosa que todavía nadie quiere reconocer públicamente.
Porque mientras desde la conducción intentan mostrar unidad y orden político, las diferencias comienzan a hacerse visibles:
dirigentes desplazados, sectores que se sienten ignorados y una creciente disputa por el control del armado político hacia las próximas elecciones.
La situación también alimenta rumores sobre posibles fracturas, pases de factura y peleas de poder dentro del radicalismo chaqueño, especialmente en un contexto donde la gestión provincial de Leandro Zdero enfrenta cuestionamientos crecientes por distintos conflictos políticos, sociales y administrativos.
Algunos sectores radicales sostienen que el partido se está cerrando cada vez más sobre un pequeño núcleo de conducción, dejando afuera voces históricas, militantes territoriales y referentes que durante años sostuvieron la estructura partidaria en momentos difíciles.
Y eso genera una mezcla peligrosa:
desencanto, enojo y sensación de exclusión política.
Porque en la UCR chaqueña muchos sienten que se prometió apertura, participación y renovación, pero que en la práctica las decisiones siguen concentrándose entre pocos dirigentes.
Mientras tanto, el silencio de varios referentes históricos frente al encuentro también alimentó especulaciones sobre el verdadero clima interno que atraviesa hoy el radicalismo provincial.
Lo cierto es que las ausencias pesaron más que los discursos.
Y en política, muchas veces las sillas vacías dicen más que las fotos oficiales.
















































