La tecnología ya se aplica para detectar riesgos antes de que se conviertan en emergencias, mediante el análisis en tiempo real de variables como temperatura, humedad y viento. También se usa para monitorear infraestructura crítica y mejorar la respuesta ante desastres.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta asociada únicamente a asistentes virtuales o automatización de tareas para empezar a intervenir en procesos cotidianos vinculados a la seguridad, la gestión urbana y la prevención de emergencias. En la Argentina, organismos públicos y empresas ya aplican sistemas geoespaciales con IA para detectar riesgos, monitorear infraestructura crítica y mejorar la respuesta ante catástrofes.
El tema volvió a quedar en discusión durante una conferencia Usuarios Aeroterra sobre tecnología geoespacial realizada esta semana en Buenos Aires, que reunió a más de 1000 referentes del sector público y privado para compartir experiencias vinculadas al uso de estas herramientas.
Los sistemas de información geográfica (GIS, por sus siglas en inglés) funcionan a partir de la integración de distintos tipos de datos: imágenes satelitales, registros históricos, sensores instalados en territorio e información climática. Combinados con inteligencia artificial, permiten identificar patrones y emitir alertas automáticas en tiempo real.
Entre las aplicaciones concretas aparece la detección temprana de incendios forestales. La posibilidad de cruzar variables como temperatura, humedad, viento y antecedentes ambientales permite modelar zonas de riesgo e incluso anticipar la propagación de un foco antes de que escale. Según se explicó en el encuentro, estas capacidades ya son utilizadas por organismos como la Agencia Federal de Emergencias y la Prefectura Naval.
La tecnología también comenzó a extenderse a servicios esenciales. Empresas distribuidoras pueden monitorear redes de agua, gas o electricidad para detectar fallas antes de que se conviertan en un problema mayor. En paralelo, municipios utilizan estas herramientas para elaborar mapas del delito, ordenar el transporte o planificar obras de infraestructura.
El avance ocurre en un contexto en el que los eventos extremos asociados al cambio climático exigen respuestas más rápidas. La diferencia entre actuar a tiempo o llegar tarde frente a una emergencia puede traducirse en pérdidas económicas, daños ambientales o incluso riesgo para la población.
“Hoy la tecnología geoespacial está presente en procesos que la mayoría de la gente no ve, pero que afectan su vida cotidiana: cómo se gestiona la seguridad en una ciudad, cómo se previene una catástrofe o cómo llega el agua o el gas a su casa”, sostuvo Marco Viola, vicepresidente de Aeroterra, durante el encuentro.
Aunque durante años estas herramientas estuvieron limitadas a ámbitos especializados, el crecimiento de la IA aceleró su incorporación y amplió su alcance. La tendencia ya empieza a reflejarse en áreas donde hasta hace poco predominaban procesos manuales o sistemas de monitoreo menos precisos.

















































