#Chaco Hoy, una familiar de una bebé internada en neonatología del Hospital Perrando vivió una situación desesperante y alarmante.
Desde un sector del hospital le informaron que no ingresará nutrición parenteral ni medicamentos fundamentales debido a una supuesta deuda millonaria que el gobierno provincial mantendría desde hace meses con proveedores de insumos médicos.
Pero horas después ocurrió algo todavía más grave.
Cuando volvió a consultar, otra área del mismo hospital negó completamente esa información y aseguró que jamás existió una orden de compra para esos insumos.
Dos versiones totalmente opuestas dentro del mismo sistema de salud.
Dos respuestas incompatibles.
Y en el medio, bebés internados que dependen de esos medicamentos para vivir.
Esto no es una discusión administrativa.
No es una interna burocrática.
No es un simple “malentendido”.
Estamos hablando de neonatología.
Estamos hablando de vidas humanas.
Estamos hablando de familias atravesando momentos de angustia extrema mientras el propio sistema sanitario parece incapaz de dar una explicación clara y responsable.
¿Quién dice la verdad?
¿Hay deudas con proveedores?
¿Faltan insumos?
¿Nunca se hizo la compra?
¿Quién controla esto?
¿Quién se hace cargo?
Porque lo más grave no es solamente la posible falta de medicamentos.
Lo más grave es el nivel de desorganización, contradicción y silencio dentro de un área donde no puede existir margen para improvisaciones.
No se puede jugar con la vida de bebés recién nacidos.
No se puede mentirle ni a los médicos ni a las familias.
No se puede naturalizar el caos sanitario mientras funcionarios salen a dar discursos vacíos y campañas de imagen.
Si falta presupuesto, que lo expliquen.
Si existen deudas, que las muestren.
Si hubo negligencia administrativa, que haya responsables.
Pero lo que no puede seguir pasando en el Chaco es esto:
silencio oficial, versiones cruzadas y pacientes en riesgo mientras nadie da la cara.
CHACO LATENTE











































