Una joven de la ciudad de Mar del Plata denunció que fue estafada por una amiga, a la que ayudó cuando atravesaba una difícil situación económica, y ahora recibe amenazas de muerte.
De acuerdo con su testimonio, todo empezó en enero cuando decidió alojar en su casa a la acusada, que había sido echada por su madre de la suya y no tenía dónde quedarse.
La convivencia fue breve. Apenas dos semanas después, la amiga se fue asegurando que había conseguido un nuevo lugar gracias a un préstamo. Pero la calma duró poco.
Amenazas y armas en la puerta de su casa
A los pocos días, la madre de la denunciante vivió un momento de terror: dos personas, un hombre y una mujer, se presentaron en la casa preguntando por su hija.
Cuando les dijo que no estaba, el hombre le exigió el pago de una deuda y, como advertencia, le mostró un arma de fuego antes de irse en moto junto a su acompañante.
Desconcertada, la víctima buscó a su amiga para pedirle explicaciones. Fue entonces cuando la acusada le confesó que la había robado el DNI y sacado un préstamo a su nombre
Los prestamistas no se detienen
Lejos de terminar, la situación escaló. En diálogo con el portal local 0223, la víctima contó que en febrero nuevos cobradores aparecieron en su casa reclamando dinero.
En esa ocasión, ella sí estaba presente y reconoció a uno de ellos: había tenido un vínculo previo con su examiga. Pero a pesar de que intentó explicarles que nunca había pedido un crédito ni debía plata, los hombres la amenazaron nuevamente mostrando un arma antes de huir.
Con miedo y sin respuestas, la víctima radicó la denuncia y solicitó una restricción de acercamiento. Sin embargo, el caso tomó una dimensión aún más alarmante cuando descubrió que no estaba sola.
Al compartir su historia, la joven se encontró con más personas que habían sido víctimas del mismo tipo de estafa.
Más víctimas y una red de estafas
Otras amigas comenzaron a contarle que atravesaban situaciones similares: préstamos sacados sin consentimiento y cobradores insistentes que no dudaban en intimidar.
Mientras tanto, la acusada desapareció del radar: bloqueó a todas en redes sociales y cortó todo contacto.
Ahora, la víctima busca que la Justicia investigue si detrás de estos hechos existe una red organizada de estafas y amenazas. “Esto no puede quedar en la nada, sabemos que hay más víctimas; tienen que hablar”, reclamó.

















































