El Partido Justicialista (PJ) convocó al Primer Congreso de Defensa Nacional para el próximo 15 de mayo, en una señal de reactivación de la estructura partidaria que Cristina Kirchner preside de forma remota desde su prisión domiciliaria en San José 1111. El evento tendrá lugar en la histórica sede del PJ en la calle Matheu 130, en el centro porteño, y será coordinado por el diputado nacional y exministro de Defensa Agustín Rossi.
Desde que la expresidenta quedó bajo arresto domiciliario, el partido redujo notablemente su actividad pública. Operativamente conducido por el senador nacional José Mayans, vicepresidente primero del PJ, el espacio se pronunció de manera intermitente a través de las redes sociales ante hechos de relevancia, sin demasiadas iniciativas presenciales de envergadura.
La última reunión del PJ
La última vez que el PJ nacional se reunió en su sede fue el 20 de marzo pasado, cuando organizó un panel de debate sobre la ley de Glaciares en la previa al tratamiento de la reforma pro minera del Gobierno en la Cámara de Diputados.
El encuentro, titulado «Soberanía sobre el agua: Ley de Glaciares», fue impulsado por la Secretaría de Juventud y la Secretaría de Ambiente del partido con el objetivo de «explicar las consecuencias de la flexibilización ambiental que impulsa el Gobierno sobre los recursos naturales, la calidad de vida y el futuro de los argentinos», según relevó la Agencia Noticias Argentinas.
De aquella actividad participaron dirigentes como Máximo Kirchner, Daniela Vilar, Leonardo Grosso, Florencia Lampreabe y Valentina Morán. El Congreso de Defensa Nacional del 15 de mayo apunta a retomar ese impulso y darle al partido una presencia más activa en el debate público, en un contexto en el que el kirchnerismo busca recuperar protagonismo de cara al ciclo electoral de 2027.
Interna en el PJ
La interna estalló por el control del Partido Justicialista (PJ), donde Cristina Kirchner decidió asumir la presidencia para ordenar la tropa y evitar fugas. Esta movida busca frenar la autonomía de Axel Kicillof, quien, distanciado de Máximo Kirchner y La Cámpora, intenta construir un proyecto propio apoyado por intendentes y sindicalistas que cuestionan el verticalismo actual.
La fractura se profundizó tras el cierre de listas, donde el gobernador no apoyó explícitamente a Cristina, marcando una distancia. Hoy, el peronismo se divide entre quienes exigen una renovación generacional liderada por la gestión bonaerense y quienes sostienen que la exmandataria es la única con la autoridad necesaria para comandar la oposición ante el ajuste de Javier Milei.

















































