Brian Leandro Lesta, el hombre de 30 años que en las últimas horas fue detenido acusado de asesinar y enterrar a su pareja Gisela Alejandra Ruocco en el fondo de su casa en Claypole, no era un desconocido para las fuerzas de seguridad.
Según detalló el medio local Política del Sur, Lesta cuenta con un extenso prontuario que incluye antecedentes por robo a mano armada, portación ilegal de armas y lesiones. Para los investigadores, se trata de un perfil de alta peligrosidad.
Lesta permaneció prófugo durante dos días después de que el cuerpo de Ruocco fuera descubierto. Finalmente, la Policía bonaerense lo interceptó este lunes tras un intenso rastrillaje.
Ahora, bajo la investigación de la fiscal Marcela Juan, de la UFI 17 de Lomas de Zamora, el acusado enfrenta cargos por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, una de las figuras más graves contempladas en el Código Penal.
Un espiral de violencia que pudo haberse evitado
El caso no solo expuso la brutalidad del femicidio, sino que volvió a poner bajo la lupa los mecanismos de control sobre personas con antecedentes violentos.
Ahora, la Justicia analiza si hubo fallas en el seguimiento del historial de Lesta que podrían haber evitado el femicidio.

El testimonio clave del hijo de la víctima
El dato más estremecedor de la causa lo aportó el hijo de Gisela Ruocco, de apenas 12 años. El chico fue quien, ante la desaparición de su madre durante más de 15 días, decidió remover tierra en un sector del fondo de la casa que le resultaba sospechoso. Fue así como se topó con el brazo de la mujer y dio aviso a la policía.
Según relató el hijo de la víctima, días antes del hallazgo, Lesta le dijo: “A tu mamá no la vas a volver a ver nunca más”.
Esa advertencia, sumado a la ausencia prolongada de su mamá, lo llevó a buscar respuestas por sus propios medios.















































