Un rumor que ha comenzado a circular con fuerza en los pasillos del poder en Chaco y que ha llegado con insistencia a nuestras fuentes de RadioClanFM, ha puesto en alerta a la sociedad: Gustavo Olivello, exfuncionario del gobierno de Jorge Capitanich, sería el elegido para ocupar el cargo de nuevo jefe de la Policía del Chaco bajo la administración de Leandro Zdero.
Si bien todavía no se ha confirmado oficialmente, la posibilidad de que Olivello, quien tuvo un rol destacado en la gestión de Capitanich, asuma este importante puesto genera una enorme preocupación en amplios sectores de la sociedad chaqueña, especialmente en lo que respecta a la autonomía de la fuerza y la independencia de la justicia.
¿Un regreso que divide a la sociedad chaqueña?
Gustavo Olivello no es un nombre que pase desapercibido en la política chaqueña. Durante su tiempo como funcionario de Capitanich, fue una figura controvertida y divisiva. En su gestión, se le vinculó con diversas críticas sobre la forma en que se manejaron temas de seguridad, transparencia y control en la administración pública. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de los rumores actuales es su cercanía con el exgobernador y la posible recuperación de espacios de poder dentro del gobierno de Leandro Zdero.
El nombramiento de Olivello como jefe de la Policía del Chaco podría ser interpretado como un mensaje claro sobre el tipo de administración que el nuevo gobernador desea implementar: ¿se trata de un nuevo comienzo, con aire fresco y cambios verdaderos en el aparato de seguridad de la provincia, o simplemente se confirma la continuidad de un modelo de gestión que muchos consideran agotado y anacrónico?
¿Qué opina la ciudadanía sobre este posible nombramiento?
El impacto de esta noticia sobre la opinión pública chaqueña es evidente. Para muchos, la figura de Olivello está asociada a la vieja política de una provincia donde las prácticas de poder y control político se entrelazaban con la gestión de seguridad. Por ello, la posibilidad de que regrese al poder, ahora al frente de la policía provincial, despierta la inquietud de quienes buscan un cambio real en el enfoque de seguridad y la lucha contra el crimen organizado.
Además, muchos se preguntan si la designación de Olivello sería un retroceso en términos de la modernización de la policía chaqueña, cuya principal tarea debería ser brindar confianza y protección a la ciudadanía sin estar sujeta a intereses políticos. De ser cierto el rumor, ¿se estaría favoreciendo la perpetuación de un modelo de gestión que estuvo marcado por la falta de transparencia y un accionar opaco de las fuerzas de seguridad?
El riesgo de la política infiltrada en la seguridad
La polémica figura de Olivello refleja un problema recurrente en muchas provincias argentinas: la politización de las fuerzas de seguridad. Si el gobernador Zdero confirma el nombramiento de Olivello, el riesgo de que la policía chaqueña siga siendo utilizada como un instrumento político para fines partidarios es alto. La independencia de la fuerza y la confianza de la ciudadanía en su accionar es fundamental para que la policía cumpla con su tarea de proteger y garantizar el bienestar de todos los chaqueños.
El nombramiento de un exfuncionario ligado a la gestión anterior, con una fuerte impronta política, podría llevar a que los vecinos del Chaco perciban a la Policía como una entidad al servicio de la política, más que como un cuerpo al servicio de la comunidad. Esto, además de generar desconcierto y malestar, también podría agravar la ya frágil relación entre la fuerza de seguridad y los ciudadanos, quienes necesitan ver a la policía como un agente neutral que trabaje por el bien común, sin prejuicios ni parcialidades.
El mensaje que envía Zdero a la ciudadanía
El posible nombramiento de Olivello tiene implicancias políticas que no pueden pasar desapercibidas. Si bien el gobernador Leandro Zdero llegó al poder con promesas de cambio y de renovación, este tipo de decisiones podría poner en duda su compromiso con la reforma institucional que muchos ciudadanos esperaban. ¿Está dispuesto a romper con las estructuras de poder del pasado o está eligiendo seguir las huellas de gestiones previas que, como la de Capitanich, tuvieron un manejo cuestionado de la seguridad y la policía provincial?
La administración de Zdero tiene la oportunidad de demostrar que el cambio que prometió no se limita a una mera retórica electoral, sino que se traduce en decisiones concretas que beneficien a la sociedad chaqueña en su conjunto. Nombrar a un exfuncionario vinculado a una gestión muy criticada podría poner en evidencia una falta de voluntad política para cambiar realmente el rumbo de la seguridad en la provincia.
Conclusión: Un nombramiento que despierta dudas
El rumor sobre el posible nombramiento de Gustavo Olivello como jefe de la Policía del Chaco, aunque aún no confirmado, ya ha generado un amplio debate en la sociedad chaqueña. De ser cierto, este nombramiento no solo pondría en evidencia la continuidad de un modelo de gestión cuestionado, sino que también alimentaría las sospechas sobre la independencia de la Policía y su capacidad para actuar de manera objetiva y al servicio de todos los ciudadanos.
Leandro Zdero tiene la oportunidad de marcar un verdadero cambio, eligiendo un jefe de policía que inspire confianza, que esté comprometido con la modernización de la fuerza y que garantice la seguridad sin caer en prácticas políticas que ya han quedado obsoletas. La sociedad chaqueña espera respuestas claras y acciones concretas que apunten a mejorar la seguridad, sin que la política se infiltre en cada rincón de las instituciones públicas.










































