Una jueza que dice trabajar con el padre de Kim Gómez pero no sabe cómo murió su hija frenó con una firma la ley que debatió el Congreso durante años. Mientras tanto, la Provincia tiene 58.000 presos donde entran 26.868, registra 322 robos por día y su ministro de Seguridad dice que el baño de sangre “es un verso”.
¿Cómo se llama el síndrome por el cual te enamorás del delincuente, del secuestrador, del asesino, del violento, del tipo que te hace daño? Se llama síndrome de Estocolmo. El nombre viene de un robo famoso con rehenes que ocurrió en Estocolmo, la capital de Suecia, en 1973. Unos delincuentes armados entraron a robar el banco Kreditbanken y tomaron como rehenes a cuatro empleados. Los tuvieron cautivos seis días. Y al final, los rehenes terminaron sintiendo simpatía y cierta preocupación por sus captores.
Bueno. Acá pasa lo mismo, pero con la inseguridad.
La jueza Marta Elba Pascual, titular del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N°2 de Lomas de Zamora, anuló con una firma y seis carillas años de debate sobre la nueva Ley Penal Juvenil. Qué fácil es hablar siendo juez. Qué fácil es hablar teniendo custodia las 24 horas. Qué fácil es hablar con un sueldo superior a los $10 millones. Así, cualquiera.
Y hay algo más. Esta jueza dice que trabaja con el padre de Kim Gómez, la nena de 7 años asesinada después de ser arrastrada 15 cuadras contra el asfalto en La Plata. Dos criminales de 17 y 14 años le robaron el auto a la madre. La madre logró salir, pero Kim quedó dentro del auto. A estos dos asesinos no les importó y siguieron adelante. La fuga terminó cuando el auto chocó contra un poste. La nena murió por las lesiones gravísimas.
Doctora Pascual, usted dice que trabaja con el padre de Kim, pero no tiene la más mínima idea de lo que le hicieron a su hija. Porque es la típica jueza progresista que siempre intenta proteger a los delincuentes. La justicia de Kicillof está en manos de discípulos de Zaffaroni que retroalimentan la inseguridad con lapiceras asesinas.
Y hay una pregunta que nadie se hizo: ¿nadie se dio cuenta de que el fallo de la jueza Pascual que suspendió la baja de la edad de imputabilidad ocurrió exactamente una semana después de su encuentro con el ministro de Seguridad, Javier Alonso, en la Universidad de Lomas de Zamora?

Pero tranquilos, porque el ministro Alonso niega que haya un baño de sangre en la provincia. Dijo textualmente que el baño de sangre “es un verso de las redes sociales”. Vamos a los datos, porque dato mata relato.
- Según información oficial de la Procuración Bonaerense, solo en 2025 se registraron 117.432 robos en la provincia de Buenos Aires: 322 por día.
- Robos agravados con armas: 36.306, o sea 99 por día.
- Hurtos: 88.547, 243 por día.
- Abusos sexuales con acceso carnal: 1678, 5 violaciones por día.
- Homicidios: 808, 2,2 asesinatos por día.
- Solo en La Matanza: 147 homicidios en 2025, uno cada 2,5 días.
El baño de sangre es absolutamente real, ministro Alonso.
Segundo punto: el argumento para frenar la ley es que no hay suficientes cárceles para alojar presos. El problema es que la sobrepoblación carcelaria en la provincia de Buenos Aires es sistemática hace más de 40 años. El Servicio Penitenciario Bonaerense tiene capacidad para 26.868 plazas y aloja 58.000 presos. Una sobrepoblación del 116%: donde debería haber 100 presos, hay 216.
¿Por qué pasa esto? Porque Kicillof se gasta la plata en otras cosas. El Ministerio de Comunicación Pública de la provincia tiene un presupuesto de $59.338 millones. La cárcel que construyeron en Quilmes el año pasado, con 156 celdas, costó $15.091 millones. Con lo que gastan todos los años en comunicación política podrían construir casi cuatro cárceles como esa. Es cuestión de prioridades. Pero no lo van a hacer porque el kirchnerismo tiene un temita con la inseguridad: ponerse del lado de los delincuentes.
Existe lo que podríamos llamar el club “Defensores de Delincuentes”. Algunos de sus integrantes: Cristina Kirchner dijo que “la inseguridad es un tema que tiene mucho marketing”. O sea, los asesinatos, las violaciones y los secuestros son puro marketing. Juan Grabois, con sus declaraciones de siempre. Dady Brieva dijo: “Nosotros le tenemos respeto al oficio del chorro. No es para cualquiera”. Y la diputada Natalia Zaracho sostiene que nadie elige ser delincuente: como no tenés plata, tenés que robar; como vivís en una casa de chapa, tenés que robar.
Tremenda confusión conceptual. Porque la inmensa mayoría de la gente pobre en Argentina no roba. Son laburantes, se esfuerzan, trabajan, no joden al otro. Esto es la eterna romantización de la delincuencia.
Un señor nefasto llamado Raúl Eugenio Zaffaroni estuvo durante años enseñando en la UBA que los delincuentes son pobres criaturas de Dios excluidas del sistema. Y entonces roban para comer. Y entonces no deben ser encerrados sino comprendidos. De esa manera, el progresismo argentino votó siempre a favor de los chorros. El kirchnerismo en el Congreso votó en contra del registro de violadores, en contra de la baja de la edad de imputabilidad, en contra de la ley de reincidencia, en contra de la ley antimafia, en contra de la ley de unificación de condenas y en contra del juicio en ausencia.
Siempre del lado de los delincuentes. Y siempre atacando a las fuerzas del orden: “el orden es de derecha”, “el policía es vigilante”, “milico facho”. Eso lleva inevitablemente a la relativización de la ley. Y acá están las consecuencias: 20 años de degradación cultural no pueden ser gratuitos.
Y encima, ahora están tan enojados que están a punto de ponerse del lado de Inglaterra en el conflicto de Malvinas. Hace mucho tiempo que no los veía tan sacados, tan enojados, tan perdidos.
Una última cosa: gobernador Kicillof, usted tiene en sus filas a un intendente de Ensenada llamado Mario Secco que, por momentos, se parece bastante a Galtieri. Revise mejor.
Pero más allá de las chicanas, creo que está pasando algo muy interesante en Argentina que excede la figura de Milei. Está quedando todo demasiado claro. Se cayeron las máscaras. El kirchnerismo terminó apoyando a los delincuentes, a los pibes chorros, a Maduro en Venezuela, al Chiqui Tapia en la AFA corrupta, a los terroristas de Hamas, y ahora están a punto de terminar apoyando a Inglaterra en el conflicto de Malvinas.
No sorprende. Son los sospechosos de siempre.
Opiniones libres; hechos sagrados.


















































