Ambos movimientos ocurrieron sobre la placa Sudamericana, pero fueron provocados por procesos geológicos diferentes y a profundidades muy distintas.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia este lunes volvió a poner bajo la lupa la actividad sísmica de Sudamérica. El movimiento provocó importantes daños materiales, al menos 111 muertos y fue percibido en distintas zonas del país, además de Ecuador y Panamá.
El sismo ocurrió poco más de un mes después de los terremotos que golpearon Venezuela, de magnitudes 7,2 y 7,5, que dejaron más de 6.300 muertos y graves destrozos.
La cercanía geográfica y temporal entre ambos episodios generó dudas sobre si podían estar relacionados. Sin embargo, especialistas consultados remarcaron que los dos terremotos se produjeron bajo contextos geotectónicos diferentes y que no existe una relación directa entre ellos.
¿Qué tienen en común los terremotos de Colombia y Venezuela?
La principal similitud es que ambos ocurrieron sobre la placa Sudamericana, una de las grandes placas tectónicas que forman la corteza terrestre.
Sin embargo, esa coincidencia no significa que hayan tenido el mismo origen. Gustavo Ortiz, doctor en Ciencias Geológicas del CONICET, explicó a CNN que el único punto en común entre ambos eventos es justamente su ubicación sobre la placa Sudamericana.
En Colombia, el terremoto se produjo en una región donde interactúan la placa Sudamericana y la placa de Nazca, ubicada bajo el océano Pacífico. En Venezuela, en cambio, estuvieron involucradas la placa Sudamericana y la placa del Caribe.
La diferencia en la interacción entre estas placas es fundamental para comprender por qué los terremotos fueron distintos.
En es sentido, el geólogo Andrés Folguera explicó en TN: “Hay casos que ha habido fallas que se van rompiendo en pedazos al cabo de meses o años, se produce una fractura y puede ser de meses o años. Es decir que estos dos casos podrían estar ligados, pero es especulación hablar de eso tan pronto”
Colombia: un terremoto provocado por la subducción
El movimiento registrado este lunes en Colombia ocurrió en una zona donde la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana. Este proceso recibe el nombre de subducción.
El geólogo Eduardo Malagnino explicó a Clarín que el fondo del océano Pacífico se desplaza por debajo de la placa continental. La fricción entre ambas placas hace que se acumule energía en las rocas.
Cuando la resistencia de las rocas es superada, esa energía se libera de manera repentina y genera un terremoto. Una de las principales características del sismo colombiano fue su profundidad: el Servicio Geológico de Colombia ubicó el movimiento a aproximadamente 103 kilómetros de profundidad. Esto lo diferencia de los terremotos venezolanos, que tuvieron epicentros mucho más cercanos a la superficie.

Malagnino señaló además que los terremotos vinculados con procesos de subducción pueden alcanzar magnitudes extremadamente elevadas. Como ejemplo, recordó que en la zona de subducción de la placa de Nazca frente a Chile se produjo el terremoto de magnitud 9,5 de 1960, considerado el más potente registrado instrumentalmente.
Sin embargo, la magnitud por sí sola no determina el nivel de destrucción. También influyen la profundidad del terremoto, la distancia respecto de las zonas pobladas y las características de las construcciones.
Venezuela: movimientos laterales entre placas
El escenario fue diferente en Venezuela. Los terremotos estuvieron relacionados con el contacto entre la placa Sudamericana y la placa del Caribe.
Según Malagnino, en esta región interviene la falla de Boconó, una estructura geológica asociada a movimientos laterales entre bloques de la corteza.
En lugar de que una placa se introduzca por debajo de la otra, como ocurre en Colombia, el movimiento predominante es lateral. Las placas se desplazan una respecto de la otra y la fricción hace que se acumule energía.
Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, esa energía se libera y genera el terremoto.
La diferencia también se observa en la profundidad: los terremotos registrados en Venezuela ocurrieron aproximadamente a 22 y 10 kilómetros de profundidad, respectivamente.


















































