La joven estuvo desaparecida durante cuatro días hasta que las autoridades encontraron su cuerpo en una casa. La investigación señaló a un excompañero de trabajo y terminó con una condena de 56 años y tres meses de prisión.
En la noche del 3 de abril de 2022, María Fernanda Contreras Ruiz llamó a su familia para avisar que estaba volviendo a su casa. Tenía 27 años, vivía en Nuevo León y había pasado el día con amigos antes de dirigirse al municipio de Apodaca. Esa fue la última vez que sus seres queridos tuvieron noticias de ella.
Su desaparición activó una búsqueda que se extendió durante varios días y que rápidamente captó la atención de todo México. En un contexto donde crecían las denuncias de mujeres desaparecidas en Nuevo León, el caso generó una fuerte conmoción social.
Finalmente, las autoridades encontraron su cuerpo en una casa de Apodaca y la investigación reveló que había sido asesinada por una persona a la que conocía y en quien confiaba.
La desaparición
María Fernanda Contreras Ruiz era egresada del Instituto Tecnológico de Monterrey y trabajaba en una empresa de logística del sector privado. Sus seres queridos le decían “Marifer” de cariño y todos la destacaban por su bondad y calidez.
El domingo 3 de abril de 2022 pasó parte del día con un grupo de amigos en Monterrey. Según reconstruyeron posteriormente las autoridades y su familia, durante la jornada se dirigió hasta Apodaca para acompañar a un conocido que supuestamente estaba interesado en comprar un auto.

Su padre, Luis Carlos Contreras, confirmó más tarde que la joven efectivamente fue a ese encuentro. Durante la noche, entre las 20 y las 21 horas, María Fernanda se comunicó con su mamá para avisarle que pronto volvería a casa. Pese a ello, fue el último contacto que tuvo con ella.
Al día siguiente, al advertir que no había llegado y que nadie podía comunicarse con ella, la familia denunció su desaparición. La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León emitió una ficha de búsqueda y comenzó un operativo para intentar localizarla.
El caso generó una gran movilización social. En aquellos meses, Nuevo León atravesaba una fuerte preocupación por la desaparición de mujeres jóvenes, una situación que había alcanzado notoriedad nacional luego de otros 15 casos ocurridos en la región.
Las primeras pistas
En primer lugar, los investigadores comenzaron a rastrear los movimientos de María Fernanda durante sus últimas horas. Una de las primeras novedades surgió el 6 de abril, cuando fue encontrado su vehículo, un Mazda 3 blanco modelo 2017.
El auto apareció estacionado en una calle cercana al Palacio de Justicia de Nuevo León, en Apodaca. Este hallazgo hizo crecer la esperanza de encontrarla con vida, pero también reforzó la hipótesis de que había sido víctima de un delito.
Mientras avanzaban las tareas de búsqueda, los especialistas analizaron datos de telefonía celular y geolocalización. El GPS del teléfono de la joven permitió identificar zonas de interés para la investigación y orientó una serie de allanamientos en distintos domicilios del municipio.
Las autoridades inspeccionaron varias propiedades relacionadas con las últimas ubicaciones registradas por el celular. Cada procedimiento aumentaba la expectativa de familiares y voluntarios que seguían de cerca el operativo.
El hallazgo del cuerpo
La búsqueda llegó a un desenlace trágico el 7 de abril. En uno de los allanamientos realizados en una casa de la colonia Ex Hacienda Santa Rosa, en Apodaca, los investigadores encontraron el cuerpo de una mujer.
Posteriormente, las pruebas genéticas realizadas por peritos confirmaron que se trataba de María Fernanda Contreras Ruiz.

La noticia provocó una profunda conmoción en Nuevo León y en todo México. Durante días, miles de personas habían compartido su foto en redes sociales y participado en campañas para localizarla.
La fiscalía informó que la causa de muerte había sido una contusión profunda de cráneo. El dato revelaba que la joven había sufrido una agresión extremadamente violenta.
Tras comunicar oficialmente el resultado de las pruebas a la familia, las autoridades confirmaron públicamente la identidad de la víctima. El hallazgo transformó la investigación por desaparición en una causa por femicidio.
La investigación
A medida que los investigadores reconstruían las últimas horas de María Fernanda, las sospechas comenzaron a concentrarse sobre una persona que formaba parte de su círculo de confianza.
La Fiscalía Especializada en Feminicidios y Delitos Cometidos Contra las Mujeres reunió una importante cantidad de pruebas para sostener la acusación. Se incorporaron registros fotográficos, videos, análisis de telefonía celular y distintos elementos obtenidos durante los allanamientos realizados en Apodaca.
La evidencia permitió establecer que el 3 de abril de 2022 María Fernanda había llegado a una casa de la colonia Ex Hacienda Santa Rosa acompañada por Raúl Alfredo “N”, un excompañero de trabajo en quien confiaba.

De acuerdo con la investigación, la joven accedió a acompañarlo porque mantenían una relación de amistad previa. Esa confianza fue un elemento central para comprender cómo terminó en el lugar donde ocurrió el crimen.
El expediente estableció que existía una disputa económica entre ambos, ya que María Fernanda le había prestado dinero y le reclamaba la devolución de la deuda. Los investigadores concluyeron que, ante la presión para pagar lo adeudado, el hombre la atacó violentamente.
La agresión habría consistido en múltiples golpes que terminaron provocándole una contusión profunda de cráneo, lesión que causó su muerte.
El impacto social
El asesinato de María Fernanda ocurrió en un contexto particularmente sensible para la sociedad mexicana.
Durante esas semanas, los casos de mujeres desaparecidas en Nuevo León ocupaban diariamente los titulares de los medios. La desaparición y muerte de María Fernanda coincidió temporalmente con otros episodios que despertaron una enorme preocupación pública, entre ellos los casos de Yolanda Martínez Cadena y Debanhi Escobar.

La acumulación de denuncias provocó protestas, reclamos de organizaciones feministas y cuestionamientos sobre la seguridad de las mujeres en el estado.
Datos oficiales de la época mostraban que, solo en los primeros meses de 2022, cientos de mujeres habían sido reportadas como desaparecidas en Nuevo León. Si bien muchas fueron localizadas con vida, varios casos permanecían sin resolver y otros terminaron de manera trágica.
En ese escenario, la familia de María Fernanda impulsó campañas permanentes para exigir justicia y evitar que el crimen quedara impune.
La condena
Después de meses de investigación y del proceso judicial correspondiente, la causa llegó a juicio.
El Ministerio Público presentó el amplio conjunto de pruebas reunidas por la Fiscalía Especializada en Feminicidios, incluyendo declaraciones testimoniales, peritajes científicos, evidencia tecnológica y material audiovisual.

Finalmente, en septiembre de 2023, la Justicia de Nuevo León declaró culpable a Raúl Alfredo “N” por el asesinato de María Fernanda Contreras Ruiz. El tribunal le impuso una condena de 56 años y tres meses de prisión.
Para la familia de María Fernanda, el fallo representó el cierre de una larga búsqueda de justicia iniciada desde el momento en que dejaron de tener noticias de ella. Sin embargo, el caso continúa siendo recordado como uno de los crímenes más impactantes ocurridos en Nuevo León en los últimos años.


















































