Tras años de presión, el gobierno suizo confirmó que desclasificará los documentos sobre el criminal conocido mundialmente por sus experimentos con gemelos en Auschwitz.
El Servicio Federal de Inteligencia suizo anunció que abrirá los archivos secretos sobre Josef Mengele, el médico nazi conocido como el “ángel de la muerte” por sus experimentos sádicos con gemelos en Auschwitz y por haber asesinado a unas 400.000 personas, en su mayoría judías.
La decisión llega después de años de hermetismo y una batalla judicial de historiadores que expusieron posibles ocultamientos de la reserva suiza. Sin embargo, las autoridades todavía no precisaron cuándo ni bajo qué condiciones se podrá acceder a los documentos.
Según publicó la BBC, tras la caída del nazismo, Mengele logró huir de Europa usando una identidad falsa y documentos de viaje expedidos por la Cruz Roja en el consulado suizo de Génova. Estos papeles, pensados para ayudar a desplazados y apátridas, terminaron en manos de criminales de guerra, tanto de Mengele como Klaus Barbie y Adolf Eichmann.

Aunque oficialmente se refugió en Sudamérica y vivió en la Argentina tras la Segunda Guerra Mundial, existen indicios de que el médico pasó por Suiza. En 1956, se supo que vacacionó en los Alpes con su hijo Rolf. Pero el verdadero misterio gira en torno a si regresó al país en 1959, cuando ya pesaba sobre él una orden internacional de arresto.
La historiadora suiza Regula Bochsler descubrió que la esposa de Mengele alquiló un departamento en Zúrich y pidió residencia permanente justo en ese año. El departamento, lejos de ser lujoso, estaba cerca del aeropuerto internacional, lo que alimenta la teoría de que Mengele planeaba un regreso a Europa.
En 1961, la policía de Zúrich puso el departamento bajo vigilancia y llegó a observar a la señora Mengele acompañada por un hombre no identificado. Ahora creen que podría haber sido el marido.
El largo secreto de los archivos y la presión de los historiadores
Durante décadas, los archivos suizos sobre Mengele permanecieron sellados. En 2019, Bochsler pidió acceso y fue rechazada. En 2025, el historiador Gérard Wettstein también fue bloqueado, lo que lo llevó a iniciar una demanda judicial y a recaudar fondos por micromecenazgo (sistema de financiación colectiva) para costear el proceso.
Finalmente, el Servicio Federal de Inteligencia cedió y anunció la apertura de los archivos, aunque bajo condiciones y requisitos todavía no definidos.

El hermetismo suizo generó todo tipo de teorías conspirativas. “Mientras permanezcan cerrados hasta 2071, eso alimenta las teorías conspirativas; todo el mundo dice: ‘deben tener algo que ocultar’”, sostuvo Wettstein en diálogo con BBC.
Algunos expertos, como Sacha Zala, presidente de la Sociedad Suiza de Historia, creen que los documentos podrían contener referencias a servicios de inteligencia extranjeros, como el Mossad israelí, que en los años 50 y 60 perseguía a criminales nazis prófugos.
En 1999, un historiador de la Comisión Bergier accedió brevemente a los archivos y concluyó que no se podía probar ni refutar la presencia de Mengele en Suiza. El informe ocupó apenas unas líneas en un extenso reporte sobre la guerra y los documentos volvieron a ser sellados.
Mengele nunca fue arrestado ni juzgado. Murió en Brasil en 1979, bajo un nombre falso, y recién en 1992 las pruebas de ADN confirmaron su identidad.
“Tal vez nunca lleguemos a la verdad absoluta”, reconoció Wettstein y agregó: “Nunca sabremos si estuvo aquí o no… pero tal vez podamos tener al menos una idea más clara”.
Los archivos argentinos: cómo vivió Mengele en el país con su propio nombre
Un conjunto de documentos desclasificados por el gobierno nacional a principios del año pasado sacó a la luz detalles impactantes sobre la vida del criminal nazi Josef Mengele en la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.
Conocido como el “Ángel de la Muerte” por sus atrocidades en Auschwitz, Mengele residió en el país de manera legal durante más de una década, amparado por redes de protección y una burocracia fragmentada que no actuó a tiempo.
Los archivos, que incluyen un expediente completo dedicado exclusivamente a Mengele, demuestran que las autoridades argentinas tenían conocimiento pleno de su identidad y presencia desde mediados de la década de 1950.

El médico nazi ingresó al país en 1949 con un pasaporte italiano bajo el nombre falso de Helmut Gregor, y al año siguiente obtuvo una cédula de identidad oficial como inmigrante. A pesar de esto, los documentos revelan que vivió con relativa tranquilidad, incluso cambiando su alias por su nombre real en 1956 para expandir sus negocios.
Entre los materiales desclasificados se encuentran fotografías, informes de inteligencia, registros migratorios, notas de vigilancia y correspondencia en varios idiomas. Estos elementos muestran cómo Mengele se movió por la Argentina, Paraguay y Brasil, gracias a una red de colaboradores que incluía comunidades de emigrados alemanes y simpatizantes nazis. Los archivos también incorporaron documentos de inteligencia extranjera y coordinaciones con fuentes brasileñas.
Un testimonio clave en los documentos proviene de José Furmanski, un ciudadano argentino de origen polaco y sobreviviente de Auschwitz. En una entrevista incluida en los archivos, Furmanski describe encuentros directos con Mengele en el campo: “Lo conocí bien. Lo vi muchas veces en el uniforme de coronel de las SS, con su bata blanca de médico”. Furmanski y su hermano gemelo fueron sometidos a experimentos crueles que, según relató, siempre terminaban en muerte.
“Reunía gemelos de todas las edades y los sometía a pruebas que acababan mal. Entre niños, ancianos y mujeres. Lo vi separar a una madre de su hija y enviar a una a la muerte segura. Nunca olvidaremos”, afirmó”.
En 1956, Mengele solicitó ante la embajada de Alemania Occidental en Buenos Aires una copia legalizada de su acta de nacimiento y modificó judicialmente su identidad para usar su nombre verdadero, un indicio de cuán seguro se sentía. Tres años después, en 1959, Alemania Occidental emitió una orden de arresto y pidió su extradición, pero un juez local la rechazó alegando “persecución política”, sin avanzar en el caso.
La presión internacional creció y Mengele huyó a Paraguay alrededor de 1960, donde obtuvo la ciudadanía bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Desde allí, cruzó clandestinamente a Brasil, donde vivió en propiedades rurales de familias alemanas simpatizantes, adoptando identidades falsas como Peter Hochbichler o José Mengele.
Los archivos argentinos, aunque más escasos en esta etapa, incluyen recortes de prensa y contactos con agencias extranjeras que rastrearon sus movimientos hasta San Pablo.
Mengele falleció en 1979 tras un derrame cerebral mientras nadaba en la costa de Bertioga, Brasil. Fue enterrado bajo un nombre falso, pero su cuerpo fue exhumado en 1985 y confirmado por pruebas de ADN en 1992.

















































