Las cámaras de seguridad permitieron comprobar que circulaba a 72 km/h y tenía 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre.
Un motociclista sufrió graves lesiones después de ser atropellado por una camioneta que circulaba en contramano, a exceso de velocidad y con alcoholemia positiva. El impacto fue tan fuerte que la moto terminó desplazada más de 20 metros.
El accidente ocurrió en Zapala, provincia de Neuquén, y derivó en una demanda por daños y perjuicios. Tras analizar las imágenes de seguridad y las pericias, la Justicia responsabilizó al conductor de la camioneta y lo condenó a pagar una indemnización superior a los $52 millones.
Circulaba en contramano y con alcohol en sangre cuando chocó a una moto
El siniestro ocurrió en la intersección de avenida San Martín y calle Avellaneda, en la ciudad de Zapala. Según la reconstrucción judicial, el motociclista circulaba por San Martín en sentido norte-sur, mientras que la camioneta avanzaba por Avellaneda en dirección contraria a la permitida.
Al llegar al cruce, el vehículo de mayor porte invadió la trayectoria de la moto y la impactó en su lateral derecho, lo que provocó que la motocicleta se desplazara más de 20 metros.
De acuerdo con el relato de la demanda, el automovilista continuó su marcha después del choque y se retiró del lugar sin asistir al motociclista.
La víctima sufrió lesiones graves y necesitó atención médica, intervenciones quirúrgicas y un prolongado proceso de recuperación.

Qué revelaron las cámaras de seguridad y las pericias
Durante el juicio, los especialistas analizaron las imágenes de cámaras de seguridad, los daños en ambos vehículos y las características del lugar donde ocurrió el accidente.
A partir de esos elementos, determinaron que la camioneta circulaba a aproximadamente 72 kilómetros por hora, una velocidad superior a la permitida en ese cruce urbano sin semáforos.
Además, los estudios acreditaron que el conductor tenía 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre. La pericia también confirmó que el automovilista circulaba en contramano al momento del impacto.
El juez civil Marcos Recupero consideró que las pruebas demostraban una conducta contraria a las normas de tránsito y que no existían elementos para atribuirle responsabilidad al motociclista.
Tampoco encontró pruebas de que un tercero o una situación inevitable hubieran provocado el choque.
Por qué la Justicia lo condenó a pagar más de $52 millones
Para determinar la indemnización, el magistrado analizó las consecuencias físicas y psicológicas que sufrió la víctima. Las lesiones requirieron operaciones, colocación de material de osteosíntesis para estabilizar los huesos y tratamientos de rehabilitación.
El juzgado también tuvo en cuenta las secuelas que quedaron después de la recuperación y su impacto en la vida cotidiana del motociclista.
Con estos elementos, la Justicia estableció la responsabilidad del conductor de la camioneta y fijó una indemnización superior a los $52 millones por los daños ocasionados.

El fallo destacó que el accidente se produjo por una combinación de infracciones: circular en contramano, superar la velocidad permitida y conducir bajo los efectos del alcohol.
De esta manera, la Justicia concluyó que el choque era previsible y que el conductor debía responder económicamente por las graves consecuencias que provocó al motociclista.




















































