El hombre estaba colgando banderines cuando la escalera se desplazó y cayó al suelo. Sufrió una fractura en un pie, necesitó una operación y quedó con una incapacidad permanente del 30%.
Un hombre que colaboraba con los preparativos de un evento religioso sufrió un accidente al caer de una escalera mientras colocaba banderines de adorno. El golpe le provocó una fractura compleja en un pie, por la que debió someterse a una operación y atravesar una prolongada recuperación.
El caso ocurrió en la ciudad de Neuquén y terminó con una demanda contra la iglesia evangélica donde se desarrollaban las actividades. Después de analizar las pruebas, la Justicia responsabilizó a la institución y la condenó a pagar una indemnización de $115 millones.
Estaba colgando banderines para un evento religioso cuando cayó de una escalera
El accidente ocurrió en un establecimiento religioso ubicado en la intersección de avenida Olascoaga y Purmamarca, en la capital neuquina.
Según relató el damnificado en su demanda, se encontraba colaborando con la organización de una actividad y había subido a una escalera para colocar banderines.
Sin embargo, mientras realizaba esa tarea, la escalera se desplazó de manera inesperada y el hombre cayó al suelo. Como consecuencia del impacto, sufrió una fractura compleja en uno de los huesos del pie y necesitó una intervención quirúrgica.
Los médicos debieron colocarle material de osteosíntesis para estabilizar la lesión y, después de la operación, tuvo que guardar reposo durante un largo período .
El hombre también aseguró que había tenido que afrontar los gastos médicos y farmacéuticos sin recibir ayuda económica de la iglesia.

El detalle de la escalera que resultó determinante para la Justicia
Durante el proceso judicial, uno de los puntos centrales fue establecer por qué se había desplazado la escalera.
El juez Javier Alarcón, titular del Juzgado en lo Civil, Comercial y de Minería Nº 3 de Neuquén, analizó las declaraciones incorporadas al expediente.
A partir del testimonio de una persona que presenció el hecho, determinó que la escalera tenía un defecto que comprometía su seguridad. En concreto, le faltaban las gomas antideslizantes en la base, elementos que ayudan a evitar que la estructura se desplace mientras alguien la utiliza.
El magistrado consideró que ese desperfecto había sido determinante para que ocurriera la caída. También señaló que el riesgo aumentaba porque no se había comprobado si el hombre sabía utilizar correctamente la escalera.
Por esos motivos, el juez concluyó que no existían elementos suficientes para atribuirle la responsabilidad del accidente a la víctima.
Por qué la Justicia ordenó pagar una indemnización de $115 millones
Para establecer las consecuencias del accidente, el juzgado analizó una pericia médica que permitió determinar las secuelas de la fractura.
El informe concluyó que el hombre había quedado con una incapacidad física permanente del 30%, que podía afectar tanto su capacidad laboral como diferentes actividades cotidianas.
Al calcular la indemnización, el magistrado tomó en cuenta los ingresos mensuales que tenía el damnificado al momento del accidente y su actualización mediante la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Además, contempló los siguientes aspectos:
- Incapacidad física: las limitaciones permanentes que dejó la lesión.
- Gastos médicos y farmacéuticos: los desembolsos relacionados con la atención y recuperación.
- Tratamientos futuros: las necesidades de atención que pudieran derivarse de las secuelas.
- Daño extrapatrimonial: las consecuencias del accidente sobre su vida personal.
Finalmente, el juzgado condenó a la iglesia evangélica a pagarle $115 millones por los daños sufridos. Sin embargo, la decisión fue apelada por la institución religiosa.


















































