Suelen portar viejos fusiles y carecen de una organización centralizada. La fuerte acusación del vocero presidencial.
Armados con fusiles viejos y sin una organización centralizada, los Ponchos Rojos se convirtieron en un movimiento clave en la ola de protestas y bloqueos que paralizaron La Paz para exigir la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz.
A sus miembros se los identifica muy fácilmente por su vestimenta. Llevan un poncho tradicional aymara de un rojo característico y con un toque negro que recuerda a la semilla del árbol de huayruro que en la tradición andina se utiliza como símbolo de protección.
Sus miembros, conocidos como combativos y rebeldes, provienen de la región andina de Achacachi, en Omasuyos, departamento de La Paz. Hoy están en la mira de las autoridades.
Desde el gobierno difundieron en los últimos días un video que muestra a una veintena de supuestos miembros de este grupo en una ruta andina, en formación militar y al grito de “ahora sí, guerra civil”.
Incluso, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, identificó a Bernabé Gutiérrez Paucara, exdirector de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa en el gobierno de Luis Arce, como “presidente del comité de conflicto” del grupo.
Según el portavoz, Paucara llamó a los manifestantes a unirse a la marcha “con todas las armas posibles”.
Quiénes son los Ponchos Rojos
Los Ponchos Rojos son aymaras, en su mayoría obreros y campesinos. Conservan un enorme apego a costumbres tradicionales y formas de organización ancestral.
Su origen es incierto. Pero emergieron como fuerza combativa en 2003 en la llamada “guerra del gas” durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada que buscaba construir un resistido gasoducto hacia Chile.
En los años siguientes, el movimiento respaldó al expresidente Evo Morales, aunque en campaña recibieron al actual presidente Paz. La oposición lo llegó a considerar una verdadera milicia del gobierno.

El analista boliviano y representante del movimiento indianista Pedro Portugal, director del mensuario Pukara, dijo a TN que los Ponchos Rojos “no son un grupo organizado”.
“Es un movimiento que surgió hace varios años y que tomó como símbolo el color de la semilla del huyruro”, explicó.
Según contó, a sus miembros “se los utiliza cuando existen situaciones especiales, como desfiles cívicos, pero también en momenos de movilización social. Hoy adquirieron una connotación social y política”.
“Pero no hay un mando centralizado. Se autoconvocan en las comunidades y a nivel sindical. Es una forma antigua de convocatoria comunal. Cuando la gente se moviliza, usa el poncho rojo. Antiguamente cada comunidad estaba asociada con otra cercana y se unían cuando encontraban un enemigo común. Hoy ese enemigo es el gobierno”, sostuvo.
Sobre su carácter violento, Portugal afirmó: “En la población aymara existe la creencia que en la región de Achacachi se caracteriza siempre por la violencia. Algunos especulan que eso fue como un carácter antiguo de esa region y se ha ido acentuando con el tiempo”.
En Achacachi, a unos 100 kilómetros de La Paz, hay una estatua de Túpac Katari, un líder aymara que en el siglo XVIII se rebeló contra los españoles.
“Han llegado a tener la reputación de población rebelde y eso se ha ido reforzando. Sus habitantes son orgullosos de ser rebeldes y conflictivos”, apuntó.

Sus miembros suelen tener armas viejas. “La población aymara en general se ha dado cuenta de que disponer de armas de fuego es una forma de precautelar sus derechos. Son armas antiguas”, afirmó.
En las actuales protestas se han organizado en centenares de miembros, aunque en otras ocasiones han llegado a reunir a miles.
¿Los Ponchos Rojos son una milicia de Evo Morales?
Durante los 20 años de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS), la oposición conservadora calificó a los Ponchos Rojos como una milicia al mando de Evo Morales. Incluso sus miembros militaron a su favor en numerosas ocasiones ya sea en campañas o contra presiones opositoras.
Pero Portugal consideró que el apoyo de los Ponchos Rojos al expresidente ha sido ocasional.
“Fueron simpatizantes, pero estructuralmente no son de Evo. En la tradición indígena una vez que el dirigente pasa es olvidado. Morales no es una figura que pueda centralizar su política”, dijo.
Sin embargo, el expresidentre sigue presente en el ideario popular aymara.
“Lo que sucede es que los liderazgos indígenas toman tiempo en establecerse. Hoy no hay otro lider y el hecho de que el gobierno de Rodrigo Paz haya apuntado a Evo como impulsor de las protestas fortalece su figura”, concluyó.














































