La tercera edición de “Unos mates con Cristina” volverá a poner en el centro la denuncia de “proscripción” contra la expresidenta y se profundizan las diferencias internas sobre el armado electoral para el año próximo.
El kirchnerismo volverá este sábado a San José 1111 con una nueva edición de “Unos mates con Cristina”, la convocatoria militante frente a la casa donde Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria. Pero detrás de la mateada, la radio abierta y las consignas, el encuentro tiene un objetivo político más amplio: consolidar dentro del peronismo la idea de que la situación judicial de la expresidenta debe convertirse en uno de los ejes ordenadores hacia 2027.
La actividad es organizada por la Casa Cristina Libre, un espacio articulado desde el universo político que rodea al Instituto Patria y a La Cámpora. En los últimos meses comenzó a multiplicar actividades y sedes bajo la lógica de sostener territorialmente la campaña contra lo que el kirchnerismo denuncia como la “proscripción” de la expresidenta y convertir esa consigna en una bandera permanente de militancia.
La estrategia empezó a aparecer con más claridad en las últimas semanas, cuando dirigentes del núcleo más cercano a Cristina y Máximo Kirchner endurecieron el discurso interno y dejaron expuesta una discusión que atraviesa al peronismo. El debate que buscan instalar es bajo qué condiciones políticas debería reconstruirse el peronismo.
La convocatoria de este sábado incluirá una clase magistral en el Instituto Patria, una movilización desde allí hasta San José 1111, el estampado de camisetas con la frase “Cristina Libre”, la pintura de un mural y una radio abierta, todo en la esquina donde se encuentra la casa de la la presidenta del Partido Justicialista. “Frente a la proscripción, respondemos con política”, plantearon los organizadores del encuentro.
La estrategia del ala dura k para ordenar al PJ
En el ala dura kirchnerista vienen insistiendo con una idea que empezó a repetirse en distintas voces del espacio. El próximo candidato peronista no debería limitarse a enfrentar a Javier Milei ni construirse tomando distancia de Cristina Kirchner y también tendría que asumir como propia la pelea política alrededor de la condena judicial contra la expresidenta.

Oscar Parrilli fue uno de los primeros en decirlo sin matices. El presidente del Instituto Patria aseguró en AM750 que el principal objetivo político del peronismo hacia 2027 debe ser revertir el fallo de la Corte Suprema que ratificó la condena.
Teresa García avanzó todavía más sobre esa idea. La senadora bonaerense y dirigente histórica del cristinismo sostuvo que el futuro gobierno peronista debería tener como prioridad la libertad de Cristina Kirchner.
Máximo Kirchner reforzó ese planteo durante un acto en Santa Fe. “Para nosotros, Cristina es la primera candidata porque no hay quién le gane en una interna”, afirmó. Y agregó que, si no logran “romper la proscripción”, deberán buscar un dirigente que “exprese esos intereses”.
La definición tiene impacto interno porque deja entrever la preocupación que atraviesa a ese sector del peronismo, que busca evitar que emerja un candidato presidencial con autonomía política o que utilice electoralmente el capital del kirchnerismo sin asumir como propia su agenda.
Las diferencias con Kicillof y el debate sobre el liderazgo
En paralelo, Axel Kicillof intenta construir otro eje político para la oposición. En su entorno reconocen la centralidad que mantiene Cristina Kirchner y sostienen que existe una “proscripción”, pero rechazan que toda la estrategia opositora quede subordinada a esa discusión.
Cerca del gobernador bonaerense aseguran que el debate tiene que concentrarse en “los temas que le importan a la gente”, sobre todo la economía, el empleo y la caída del poder adquisitivo.
La diferencia es política, pero también de construcción de liderazgo. En el entorno del gobernador repiten que no quieren reeditar una experiencia similar a la de Alberto Fernández, un dirigente sostenido electoralmente por Cristina Kirchner, pero sin capacidad posterior de ordenar el poder.
Por eso, dentro del kirchnerismo duro empezaron a multiplicarse las críticas hacia quienes intentan despegarse discursivamente de la exmandataria. A veces aparecen de manera directa y otras quedan insinuadas en declaraciones públicas o mensajes en redes sociales.
Eduardo Valdés apuntó en esa dirección cuando cuestionó en El Destape a quienes “no quieren nombrar a Cristina por marketing”. El diputado nacional, muy cercano al Instituto Patria, pidió además un acuerdo político entre la expresidenta y el gobernador bonaerense y defendió las PASO como mecanismo para ordenar la disputa interna. “Los liderazgos no se inventan”, afirmó.
Convertir “Cristina libre” en una bandera permanente
La estrategia del cristinismo también apunta a conectar la situación judicial de la expresidenta con otros conflictos políticos y sociales. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, es una de las dirigentes que más avanza sobre esa idea.
“La libertad de Cristina Kirchner es en sí misma un programa de gobierno”, escribió en X durante la marcha universitaria de este martes. En ese mensaje vinculó el ajuste educativo y el desfinanciamiento de las universidades con la condena judicial contra la expresidenta.
El planteo deja expuesto el intento del ala dura K de utilizar la consigna “Cristina Libre” como marco político para discutir distintos temas de la agenda pública, desde el ajuste educativo hasta el modelo económico del gobierno libertario.
















































