El presidente de Chile, José Antonio Kast, admitió que cometió “un error por desconocimiento” al organizar un almuerzo privado con más de 50 amigos en el Palacio de La Moneda, sede del Gobierno. La reunión, que tuvo lugar el pasado 10 de abril, generó cuestionamientos políticos y derivó en una denuncia formal ante la Contraloría General de la República.
“Cometí un error por desconocimiento y no se va a volver a repetir”, aseguró el mandatario durante un discurso en el Consejo para la Transparencia, en Santiago. En ese mismo mensaje, intentó poner fin a la controversia al remarcar que este tipo de encuentros no volverán a realizarse en la sede gubernamental: “Nadie se puede sentir ahora invitado a almorzar, salvo que sea un acto oficial”.
El evento que desató la polémica consistió en un almuerzo con decenas de excompañeros de Derecho de la Universidad Católica. La comida se llevó a cabo en uno de los salones del histórico edificio neoclásico ubicado en el centro de la capital chilena, lo que encendió el debate sobre el uso de espacios estatales para fines privados.
La situación tomó mayor dimensión cuando varios de los asistentes compartieron imágenes y comentarios en redes sociales, lo que permitió visibilizar la magnitud del encuentro. A partir de allí, legisladores de la oposición decidieron avanzar con una presentación ante la Contraloría para que se investigue si se utilizaron fondos públicos en la organización del almuerzo.
Según trascendió, los diputados Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini solicitaron que se aclare la naturaleza de la actividad, la lista de invitados, los costos asociados, el uso de dependencias oficiales, el personal involucrado y si existieron reembolsos por parte del mandatario.
“El Presidente puede juntarse con quien quiera en su vida personal. Lo que no puede hacer es cargarle al Estado una celebración de excompañeros y usar la casa de gobierno como salón social. Los recursos públicos son para servir a Chile, no para financiar camaraderías privadas”, cuestionó Manouchehri.

En la misma línea, Cicardini advirtió que, en caso de comprobarse un uso indebido de recursos estatales, se trataría de un hecho de extrema gravedad, especialmente en un contexto en el que el propio Gobierno ha insistido en restricciones presupuestarias. “Los recursos públicos no son para pagar nostalgias universitarias”, sostuvo.
El menú del almuerzo también trascendió y reflejó el tono distendido del encuentro: incluyó tartar de tomates, vino tinto, puré rústico y plateada al jugo.
Desde el entorno presidencial, sin embargo, buscaron bajar la tensión. Aseguraron que la comida fue financiada personalmente por Kast y su esposa, María Pía Adriasola, y que no se utilizaron fondos del Estado. Además, destacaron que el mandatario decidió vivir en La Moneda por razones de austeridad, evitando así gastos adicionales en vivienda y traslados.
















































