En el mundo del bienestar, muchas prácticas se vuelven populares aunque no siempre tengan respaldo científico. Una de las más repetidas en los últimos años es la de tomar agua caliente en ayunas, asociada a supuestos efectos “detox”.
Aunque esta costumbre tiene origen en tradiciones antiguas, hoy se instaló con fuerza en redes sociales y rutinas saludables. Sin embargo, especialistas advierten que sus beneficios están más vinculados a creencias que a evidencia comprobada.
Un hábito extendido, pero sin respaldo científico
El nefrólogo Borja Quiroga fue claro al analizar esta práctica: no existe evidencia científica que respalde un efecto desintoxicante.
“Por más que he buscado, la evidencia científica nunca la he encontrado”, afirmó. Y concluyó de forma directa: “No hay ninguna razón para hacerlo”.

Qué significa realmente “desintoxicar” el cuerpo
El concepto de “detox” suele prestarse a confusión. En realidad, el organismo ya cuenta con sistemas encargados de eliminar toxinas de manera constante, principalmente el hígado y los riñones.
En ese sentido, tomar agua —ya sea fría o caliente— ayuda a mantener una buena hidratación, pero no activa ningún proceso especial de limpieza interna ni acelera la eliminación de sustancias.
Por qué este mito sigue vigente
A pesar de la falta de evidencia, este tipo de hábitos se mantiene por su simplicidad y por la idea de que existen soluciones rápidas para mejorar la salud.
Además, como no representa un riesgo directo, muchas personas lo incorporan sin cuestionarlo. Sin embargo, los especialistas insisten en la importancia de diferenciar entre prácticas con beneficios comprobados y aquellas basadas en creencias.
Más allá de la temperatura del agua, lo realmente importante es sostener hábitos que sí tienen impacto: hidratarse bien, llevar una alimentación equilibrada y realizar controles médicos de forma regular.



















































