Quito elevó al 100 % los aranceles a las importaciones del país vecino y Bogotá respondió con la misma medida, en un conflicto que se agravó por acusaciones cruzadas sobre seguridad fronteriza y por la condena del exvicepresidente Jorge Glas.
La tensión entre Colombia y Ecuador escaló a un nuevo nivel luego de que ambos países se impusieran aranceles recíprocos del 100 % a sus importaciones, en el marco de una creciente disputa comercial y diplomática detonada por diferencias políticas y reclamos en materia de seguridad fronteriza.
El gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro elevó este viernes al 100 % los aranceles a los productos ecuatorianos, en respuesta a una medida idéntica adoptada el día anterior por la administración del mandatario Daniel Noboa. Quito había incrementado la denominada “tasa de seguridad” del 50 % al 100 %, profundizando una política iniciada en febrero con gravámenes del 30 % que luego fueron escalando.
“Colombia ha agotado todos los esfuerzos diplomáticos”, afirmó la ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, al anunciar la decisión, que busca equiparar las condiciones comerciales tras el endurecimiento ecuatoriano. Desde Bogotá sostienen que las medidas de su vecino distorsionan la competencia y perjudican a los productores locales.
El conflicto tiene como telón de fondo los cuestionamientos de Noboa a la gestión de Colombia frente al narcotráfico y el crimen organizado en la frontera común de 586 kilómetros, donde operan guerrillas y carteles. El mandatario ecuatoriano sostiene que no existe el mismo compromiso en la lucha contra estas organizaciones, una acusación que Petro rechazó de plano.
Y la crisis se agravó en los últimos días tras un comentario en redes sociales del presidente colombiano, quien calificó como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, condenado por corrupción.
Noboa interpretó ese mensaje como una injerencia en asuntos internos y ordenó llamar a consultas a su embajador en Bogotá. En respuesta, Petro dispuso el retorno inmediato de su representante en Quito.
La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, denunció una “provocación” y anunció la suspensión de instancias de diálogo bilateral. En paralelo, Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador, sumando un nuevo foco de tensión.

El intercambio comercial entre ambos países ha sido históricamente relevante. Colombia exporta principalmente energía eléctrica, medicamentos, vehículos y productos industriales, mientras que importa desde Ecuador bienes como aceites, conservas y minerales. En 2025, el comercio bilateral superó los 2.600 millones de dólares, con saldo favorable para Bogotá.
En este contexto, expertos advierten que un arancel del 100 % vuelve prácticamente inviable el comercio entre ambos países y podría generar pérdidas significativas para sus economías.
Además, Petro deslizó la posibilidad de que Colombia abandone el bloque regional Comunidad Andina, lo que añadiría un nuevo elemento de incertidumbre a una crisis que ya es una de las más profundas en la relación bilateral en décadas.
(Con información de AFP y EFE)











































