Un temporal de nieve y fuertes vientos llevó a las autoridades a prohibir la circulación de vehículos particulares y a suspender la actividad escolar presencial y remota en ciudad de Nueva York y regiones cercanas
La emergencia climática que afecta al noreste de Estados Unidos generó una situación sin precedentes en Nueva York, donde millones de personas permanecen bajo estrictas restricciones debido a la severa tormenta invernal que golpea la región.
Este fenómeno, que amenaza con convertirse en un “ciclón bomba”, obligó a las autoridades a declarar el estado de emergencia, suspender el transporte no esencial y cancelar clases presenciales y virtuales en todo el sistema educativo público.
El epicentro de la crisis se localiza en Nueva York, aunque el impacto se extiende a lo largo del corredor atlántico, desde Nueva Jersey hasta Massachusetts, abarcando también ciudades como Boston y Filadelfia.

Restricciones y alerta máxima en Nueva York
La noche del domingo, el gobierno de la ciudad envió alertas de emergencia a los teléfonos móviles de los residentes, informando sobre la prohibición total de circular por calles y puentes, salvo para desplazamientos esenciales o de emergencia, entre las 21:00 del domingo y las 12:00 del lunes.
Esta restricción abarca vehículos particulares, motocicletas y bicicletas eléctricas, y se coordinó entre la Alcaldía y la Contraloría para garantizar el libre paso de ambulancias, patrullas y servicios de mantenimiento.
Según el National Weather Service, la agencia meteorológica federal, partes de la región desde Nueva Jersey hasta Massachusetts se encuentran bajo condiciones de ventisca, con riesgos adicionales de inundaciones y erosión costera.
Las autoridades advierten que la acumulación de nieve podría alcanzar hasta 60 centímetros, mientras que los vientos superarían los 110 kilómetros por hora, elevando el riesgo de apagones, accidentes y daños estructurales.

El alcalde Zohran Mamdani confirmó el cierre total de las escuelas públicas, incluyendo la suspensión de clases a distancia, y lo presentó como el regreso al clásico “día de nieve” para los estudiantes, una experiencia que había quedado casi extinta tras la pandemia y la implementación masiva del aprendizaje virtual.
“No hemos visto una tormenta de esta magnitud en la ciudad en la última década. Algunas zonas podrían ver hasta 70 centímetros de nieve”, expuso Mamdani en una rueda de prensa difundida por The New York Times.
El sindicato docente United Federation of Teachers, liderado por Michael Mulgrew, respaldó la decisión, señalando que los límites logísticos y la falta de conectividad tras la semana de receso escolar impedían una transición inmediata a la modalidad remota.
Riesgo de ciclón bomba y colapso de servicios
El meteorólogo Frank Pereira, del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que el sistema podría intensificarse hasta convertirse en un “ciclón bomba”, fenómeno que se produce cuando la presión atmosférica desciende al menos 24 milibares en 24 horas.
Pereira advirtió: “Esperamos que las condiciones cambien de forma drástica durante la noche. La tormenta sigue desarrollándose y, a medida que se fortalece, las condiciones se deteriorarán rápidamente”.
Las predicciones oficiales estiman que la visibilidad en carretera podría reducirse a cero por la combinación de nieve pesada y ráfagas de viento, lo que incrementa el riesgo de accidentes y colapsos en la infraestructura eléctrica.

La Oficina de Manejo de Emergencias de Nueva York alertó sobre tasas de acumulación de hasta 7,5 centímetros por hora, la formación de dunas de nieve y la posibilidad de daños graves en árboles y tendidos eléctricos debido a la humedad y el peso del manto blanco. El registro histórico más alto de nieve en Central Park, con 70 centímetros en 2016, marca el antecedente más cercano a la magnitud esperada para este evento.
El municipio reforzó el operativo de respuesta respecto a tormentas previas. Según The New York Times, la plantilla de quitanieves y paleros de emergencia duplicó su número en relación al episodio de enero, y la dotación del Departamento de Saneamiento cuenta con 2.600 operarios trabajando en turnos de 12 horas para despejar y salar vías principales y secundarias.
Se intensificó también la asistencia a personas sin hogar, habilitando refugios y unidades móviles calefaccionadas: hasta el domingo, se habían realizado 86 traslados a recintos seguros. Los centros de prevención de sobredosis permanecieron abiertos después del incremento de muertes registrado en la tormenta anterior.

Impacto en la movilidad, la cultura y la vida cotidiana
Las consecuencias del temporal afectan especialmente los sistemas de transporte. Desde las primeras horas del domingo, los aeropuertos LaGuardia y John F. Kennedy reportaron más de 6.500 vuelos demorados y al menos 3.300 cancelados en todo el país, según el portal especializado FlightAware.
La actividad de trenes de Amtrak hacia Boston y Washington D.C. continuó, aunque con ajustes y demoras.
Instituciones culturales como el Museo de Arte Moderno y las funciones de Broadway suspendieron actividades, sumándose a la paralización de otros espacios emblemáticos, mientras el Cementerio Nacional de Arlington en la capital federal cerró sus puertas al público.

En el ámbito escolar, la cancelación de clases supuso el regreso a la tradición del “día de nieve”.
En declaraciones recogidas por New York Daily News, el alcalde Mamdani comunicó la decisión mediante videollamada a estudiantes y familias, subrayando el carácter excepcional del fenómeno: “Tienen una misión muy seria, si deciden aceptarla: quédense abrigados”.
Las reacciones de familias oscilaron entre la preocupación logística y la resignación. Algunos valoraron la oportunidad de permanecer seguros en casa, mientras otros lamentaron la dificultad para conciliar trabajo y cuidado de los hijos.
Respuesta social y recomendaciones de seguridad
El personal docente recibió bien la cancelación, al evitar exponer a alumnos y profesores a riesgos innecesarios. La semana previa había sido receso escolar, lo que dificultó el acceso a materiales y conexiones virtuales.
Michael Mulgrew, titular del sindicato United Federation of Teachers, declaró a New York Daily News que la suspensión responde a criterios estrictos de seguridad.
En el ámbito social, la situación plantea desafíos adicionales para trabajadores que deben sortear dificultades para cumplir con sus tareas, mientras que, para los más jóvenes, el final del temporal permitirá disfrutar de la nieve y los juegos.

El meteorólogo Owen Shieh recomendó tomar precauciones al retirar la nieve, advirtiendo que será “engañosamente pesada” y sugirió dividir el esfuerzo para evitar el agotamiento durante el paleado.
Señaló que, en caso de quedar varado, es preferible permanecer en el vehículo y no desplazarse a pie durante la ventisca, ya que “alejarse en plena tormenta sería aún más peligroso”.
Las autoridades reiteran la necesidad de permanecer en los hogares, evitar desplazamientos innecesarios y seguir las actualizaciones oficiales mientras continúa el avance de la tormenta sobre el noreste del país.







































