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Tres brazos robóticos y una misión inédita: el plan de la NASA rescatar un telescopio espacial antes de que caiga a la Tierra

La agencia espacial busca evitar el reingreso del observatorio Swift, que lleva más de dos décadas en órbita.

Después de más de 22 años explorando el universo, el telescopio espacial Swift enfrenta un problema que podría poner fin a su misión: su órbita se está deteriorando y, si nadie interviene, volverá a entrar en la atmósfera terrestre hacia finales de este año.

Para evitarlo, la NASA puso en marcha una misión inédita. Un robot espacial desarrollado por la empresa estadounidense Katalyst intentará capturar el observatorio y empujarlo nuevamente hacia una órbita más alta para prolongar varios años su vida útil.

“Estamos en una carrera contra el tiempo”, reconoció Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA.

Un robot que deberá atrapar un telescopio en movimiento

La protagonista de la misión es LINK, una nave robótica lanzada el 3 de julio desde las Islas Marshall a bordo de un cohete Pegasus XL.

 Kieran Wilson, investigador principal de la nave autónoma espacial Link, y Hunter Robertson, ingeniero de sistemas espaciales, ambos de la empresa Katalyst Space, junto a su nave dentro del SES (Space Environment Simulator) en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA (Sophia Roberts/NASA vía AP)
Kieran Wilson, investigador principal de la nave autónoma espacial Link, y Hunter Robertson, ingeniero de sistemas espaciales, ambos de la empresa Katalyst Space, junto a su nave dentro del SES (Space Environment Simulator) en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA (Sophia Roberts/NASA vía AP)

Actualmente viaja hacia el Swift, aunque la NASA todavía no confirmó cuándo se producirá el encuentro, ya que antes deben comprobar que todos los sistemas funcionan correctamente.

Cuando llegue el momento, LINK utilizará tres brazos robóticos para sujetar el telescopio y comenzar una maniobra extremadamente delicada.

El desafío no es menor: ambos vehículos orbitan la Tierra a decenas de miles de kilómetros por hora y cualquier error durante la aproximación podría comprometer toda la operación.

El mayor desafío: el telescopio nunca fue diseñado para ser rescatado

A diferencia de los satélites más modernos, el Swift fue lanzado en 2004 sin pensar que algún día pudiera recibir mantenimiento en el espacio.

Eso significa que no posee asas, puntos de anclaje ni estructuras preparadas para que otra nave pueda sujetarlo.

Por ese motivo, LINK primero deberá fotografiar el observatorio desde distintos ángulos para identificar el mejor lugar donde agarrarlo sin dañarlo.

REUTERS/NASA/Ron Beard
REUTERS/NASA/Ron Beard

La NASA estima que solo la fase de aproximación y captura podría extenderse durante casi un mes.

Cómo será el rescate

Una vez asegurado el telescopio, la nave comenzará a elevar lentamente su órbita.

La maniobra se realizará de forma gradual durante varios meses hasta acercarlo nuevamente a la altura desde la que fue lanzado hace más de dos décadas.

Cuando finalice la operación, LINK soltará el observatorio y los ingenieros volverán a encender sus instrumentos científicos, un proceso que también demandará varias semanas.

Si todo sale según lo previsto, será la primera vez que un robot construido por una empresa privada capture y reubique un satélite del Gobierno de Estados Unidos que nunca fue diseñado para ser reparado en el espacio.

Un observatorio clave para estudiar el universo

Con un costo estimado de 500 millones de dólares, el Swift es uno de los telescopios más importantes de la NASA para detectar los estallidos de rayos gamma, las explosiones más energéticas conocidas del universo.

Como no posee motores propios, no puede corregir su órbita. Aunque la atmósfera terrestre es casi inexistente a la altura donde se encuentra, el leve rozamiento con las capas más altas del aire hace que, año tras año, vaya perdiendo velocidad y descendiendo lentamente.

Sin una intervención, terminaría reingresando en la atmósfera y se destruiría.

Un ensayo para el futuro

Más allá de salvar al Swift, la NASA considera que esta misión puede abrir una nueva etapa en la exploración espacial.

La idea es demostrar que, en lugar de reemplazar satélites o telescopios cuando agotan su vida útil, será posible repararlos, reabastecerlos o modificar sus órbitas mediante robots especializados.

“Esta audaz misión demostrará nuestra capacidad para pasar del concepto a la ejecución en menos de un año”, afirmó Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.

La experiencia también servirá para evaluar el futuro de otros observatorios históricos, como el telescopio Hubble, cuya órbita también se degrada lentamente. Aunque la NASA aclaró que por ahora no planea elevarlo, los resultados de la misión Swift podrían marcar el camino para futuras operaciones de rescate espacial.

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