El fallo incluye también como víctimas a la familia de Caire —su esposa, Luisa Rodríguez, y sus dos hijos, de 2 años y 10 meses— y reconstruye cómo los querellantes estuvieron alojados clandestinamente en la Brigada de Investigaciones y en la Jefatura de Policía de Resistencia. Asimismo, la magistrada dictó el sobreseimiento del ex teniente del Ejército Luis Alberto Patetta, al no hallarse elementos suficientes para vincularlo a la privación de la libertad de Caire.
La reconstrucción judicial de los hechos se sustentó en testimonios de familiares y ex detenidos políticos, reconocimientos fotográficos, actuaciones judiciales, notas periodísticas de la época, legajos de la CONADEP e investigaciones históricas.
Los hechos probados
La resolución dio por probado que Raúl María Caire fue secuestrado junto a su familia el 2 de noviembre de 1976 por fuerzas conjuntas del Ejército y la Policía. Caire fue alojado en el primer piso de la Jefatura de Policía, donde fue torturado. En tanto, su esposa y sus dos hijos pequeños permanecieron secuestrados en la Brigada de Investigaciones en condiciones infrahumanas, privados de alimentación, higiene y vestimenta adecuada. Caire estudió Filosofía en el Instituto del Profesorado de Concordia, trabajaba como empleado bancario, dirigió la Asociación Bancaria y militaba en la Juventud Peronista. Tras recibir amenazas de la Triple A en 1975, debió abandonar la ciudad.
Por otra parte, Raúl Antonio Méndez, fue detenido el 6 de noviembre de 1976 y trasladado a la Brigada de Investigaciones de Resistencia. Allí sufrió tormentos y fue visto por última vez con vida en grave estado de salud. Participó en las Ligas Agrarias de Corrientes, ejerció como docente en la zona rural de Santa Lucía y estudiaba Medicina en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), donde militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).
Hegilberto Ricardo Nadalich fue detenido el 7 de noviembre y llevado a la misma dependencia policial, donde permaneció alojado en el sótano y padeció torturas a manos de un grupo de agentes. Desde entonces permanece desaparecido. Fue referente del Movimiento Rural Católico en las diócesis de Reconquista y Formosa, e integró el Movimiento Internacional de la Juventud Agraria y Rural Católica. Tras desempeñarse en el movimiento campesino en Tucumán y Salta, la persecución política lo llevó a afincarse en Corrientes.

















































