El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, publicado este fin de semana, reveló un escenario político congelado: el 38,7% de los argentinos quiere que el modelo económico continúe en 2027, mientras el 59,8% exige un cambio de rumbo.
Pero el respaldo no es homogéneo: en la clase alta, seis de cada diez apoyan la continuidad; en la baja, apenas uno de cada cuatro. El modelo divide al país por ingresos, no por edad.
La paciencia, además, se agotó. El 53,2% afirma que ya no espera más resultados económicos, un dato transversal que alcanza incluso a quienes respaldan la gestión.
Milei subió su aprobación al 32,2% y su imagen positiva al 32,7%, pero la mejora es de intensidad, no de alcance: en la clase alta cosecha casi 60%; en la baja, apenas 22,4%.
El dato más relevante en clave estratégica es la interna oficialista. Villarruel registra su mejor imagen en la clase alta (28,6%), exactamente el mismo electorado que respalda el modelo. Bullrich, en tanto, exhibe el mayor potencial de expansión (27,7% podría votarla). Ambas compiten por la misma base, sin ampliar el caudal oficialista.
El riesgo para el Gobierno no está en la oposición, sino en la fragmentación de su propio voto. Con un techo del 38%, cualquier fractura interna podría definir una elección donde nadie perfora su núcleo.




















































