En la política argentina, los cambios de bando son moneda corriente, pero existen trayectorias que, por su diametral oposición ideológica, desafían cualquier lógica de coherencia partidaria. El caso de Pili Jarenko, actual legisladora provincial por el sector libertario en Chaco, ha comenzado a resonar con fuerza no solo por su presente alineación con Javier Milei, sino por un pasado que la liga estrechamente a las estructuras estatales y a los movimientos sociales más polémicos de la provincia.
Pasar de las aulas del proyecto de Emerenciano Sena a las filas del anarcocapitalismo no es un camino común. Es un salto “sin escalas” que invita a reflexionar sobre la gratitud institucional y la construcción de la identidad política.

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Una vida forjada en la Educación Pública y Gratuita
Para comprender la paradoja de Jarenko, es necesario desglosar su formación. La hoy legisladora, que hoy abraza un discurso de “destrucción del Estado desde adentro”, es un producto genuino y directo del sistema educativo público chaqueño en todas sus etapas.
Su recorrido comenzó en un jardín de infantes público en Colonia Elisa, continuó en la Escuela de Educación Primaria (EEP) Nº 114 y culminó su etapa media en el colegio “Islas Malvinas” de la misma localidad. Pero la presencia estatal no terminó allí: Jarenko optó por la educación superior pública, formándose en institutos terciarios de La Escondida y Colonia Elisa.
Es pertinente destacar que el instituto donde se formó en su pueblo natal fue inaugurado y sostenido bajo gestiones peronistas, las mismas que hoy el espacio libertario tilda de “casta” o responsables de la “decadencia argentina”.

El salto al mundo laboral: El Estado como empleador
La relación de Jarenko con el Estado no fue solo como beneficiaria de la educación gratuita, sino también como empleada directa. Su carrera docente se desarrolló en instituciones públicas, percibiendo salarios estatales y formando parte del engranaje que hoy denosta.
Sin embargo, el dato que más polvareda ha levantado es su paso por la Escuela de Gestión Social del ex Barrio Emerenciano. Este establecimiento, fundado bajo la ideología del movimiento de Emerenciano Sena, ha sido históricamente señalado por sus detractores como un centro de adoctrinamiento con tintes “comunistas”. Jarenko no solo trabajó allí, sino que formó parte del proyecto educativo de una organización que hoy representa todo lo que el universo libertario dice combatir.

De la gestión social al Anarcocapitalismo: ¿Convicción o conveniencia?
La pregunta que surge de manera inevitable es: ¿Cómo se pasa de trabajar en una escuela de gestión social a militar por el libre mercado total?
Hoy, Jarenko se muestra orgullosamente como representante de La Libertad Avanza, adoptando la retórica de “el Estado es el enemigo” y apoyando políticas de ajuste que afectan, precisamente, a esos institutos terciarios y escuelas de gestión pública donde ella misma se formó y trabajó.
Esta transformación plantea un dilema ético y político:
- La contradicción del origen: ¿Es coherente atacar al Estado cuando cada peldaño de tu ascenso social y profesional fue garantizado por fondos públicos?
- El pragmatismo político: Muchos ven en este cambio una lectura de los tiempos actuales, donde el discurso “anti-sistema” rinde frutos electorales, independientemente del pasado personal.
El Estado “opresor” que lo dio todo
El discurso anarcocapitalista sostiene que el Estado es una organización criminal que roba a través de los impuestos. Bajo esta premisa, Pili Jarenko habría sido “víctima” de ese sistema mientras estudiaba gratis y cobraba su sueldo docente. No obstante, la realidad parece indicar que el Estado chaqueño fue el facilitador de su carrera.
El caso de Jarenko es paradigmático de una nueva camada de dirigentes que, habiendo usufructuado las ventajas del sistema de bienestar y la movilidad social ascendente de la educación pública, ahora buscan desmantelar esas mismas herramientas para las generaciones venideras.

La política es el arte de lo posible, pero también es el terreno de la memoria. El abrupto cambio ideológico de Pili Jarenko, de las huestes del “comunismo” de gestión social a las filas de Milei, deja al descubierto una trayectoria marcada por el estatismo que hoy pretende combatir.
¿Podrá la legisladora explicar cómo la educación que la formó y el empleo que la sostuvo son ahora parte de una “maquinaria del mal”? Por ahora, el salto sin escalas continúa, dejando atrás un rastro de instituciones públicas que, de cumplirse el programa libertario al pie de la letra, podrían dejar de existir para otros jóvenes de Colonia Elisa que busquen seguir sus pasos.














































