En septiembre de 2024, el gobernador del Chaco Leandro Zdero pronunció en un acto político dos palabras que cualquier investigador del período dictatorial provincial hubiera reconocido de inmediato: “¡Chaco Puede!”. Luego lo convirtió en el nombre de su coalición electoral provincial con La Libertad Avanza. Chaco Puede también fue el eslogan central de la maquinaria propagandística que el general Antonio Facundo Serrano utilizó durante los cinco años y medio en que ejerció como gobernador de facto, entre abril de 1976 y marzo de 1981. Continuidades.
En septiembre de 2024, el gobernador del Chaco Leandro Zdero pronunció en un acto político dos palabras que cualquier investigador del período dictatorial provincial hubiera reconocido de inmediato: “¡Chaco Puede!”. No era una consigna nueva. Era, según documenta el Archivo Histórico de la provincia, el eslogan central de la maquinaria propagandística que el general Antonio Facundo Serrano utilizó durante los cinco años y medio en que ejerció como gobernador de facto, entre abril de 1976 y marzo de 1981. Los mismos años en que, bajo su mando, fueron fusilados en un descampado a orillas de la Ruta Nacional 11 al menos veintidós presos políticos, en lo que la historia de los derechos humanos en Argentina conoce como la Masacre de Margarita Belén.
Zdero no corrigió el rumbo. Seis meses después, en marzo de 2025, convirtió aquellas dos palabras en el nombre de su coalición electoral: “Chaco Puede + La Libertad Avanza”. Fue la primera alianza formal entre la Unión Cívica Radical y el partido del presidente Javier Milei en todo el país. Con ese sello, el oficialismo provincial se presentó el 11 de mayo de 2025 a las elecciones legislativas y obtuvo el 45,2 por ciento de los votos, consiguiendo ocho bancas en la Legislatura provincial y derrotando al peronismo encabezado por el exgobernador Jorge Capitanich. La noche del triunfo, Zdero volvió a las mismas palabras: “Los chaqueños nos pusimos de pie y dijimos que Chaco puede”.
El general y su lema
Antonio Facundo Serrano fue el 41° gobernador de facto de la provincia del Chaco, designado el 19 de abril de 1976 mediante decreto de la Junta Militar, y ejerció el cargo hasta el 29 de marzo de 1981. Fue amigo personal de Jorge Rafael Videla y formó parte del terrorismo de Estado llevado a cabo por las fuerzas armadas. Bajo su administración, el lema “Chaco Puede” se convirtió en el eje de una política comunicacional sistemática destinada a proyectar una imagen de orden, pujanza y normalidad, mientras en la provincia se consumaban crímenes de lesa humanidad.
La investigación sobre esa política propagandística está disponible de forma libre en el Archivo Histórico de la provincia y expone imágenes que demuestran el sistemático uso del slogan “Chaco Puede” en propagandas políticas en medios de comunicación y afiches callejeros. Existen también libros sobre la historia política del Chaco que reflejan que fue un lema que marcó la política comunicacional de la dictadura militar chaqueña.
El general Serrano gobernó el Chaco durante los años más intensos de la represión ilegal. En mayo de 1976 se había expresado sobre los opositores políticos afirmando que el “enemigo calificado delincuente subversivo es enemigo del ser argentino, de la esencia nacional, del pueblo chaqueño y naturalmente del gobierno chaqueño”.
La masacre que el lema encubría
Mientras la propaganda del régimen chaqueño vendía al mundo una provincia ordenada y pujante, la represión ilegal seguía su curso. La Masacre de Margarita Belén fue la tortura y el posterior asesinato de un grupo de detenidos políticos en un operativo conjunto del Ejército Argentino y la Policía del Chaco, el 13 de diciembre de 1976, a unos 30 kilómetros de Resistencia. El ametrallamiento fue disfrazado, como era común en la época, de un tiroteo fortuito ocurrido durante un intento de huida de los prisioneros.
El comunicado oficial del Ejército intentó presentar esos asesinatos como un enfrentamiento, pero los cuerpos de las víctimas lo desmintieron: todos presentaron signos de brutales torturas, las mujeres habían sido violadas y los cadáveres de algunos hombres estaban castrados.
En 2001, Serrano fue imputado como instigador de homicidios agravados, desaparición forzada y torturas por la masacre. Se le atribuye haber sobrevolado en helicóptero el área donde fueron fusilados los presos, junto a su ministro de Gobierno Oscar Zucconi y al jefe de la policía chaqueña Wenceslao Ceniquel. Murió impune el 24 de enero de 2002 en Salta, su provincia natal.
En 2011, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de la ciudad de Resistencia condenó a prisión perpetua a ocho militares al considerarlos culpables del asesinato de once personas y la desaparición forzada de otros cuatro prisioneros. La masacre, uno de los crímenes colectivos más documentados de la represión chaqueña, había permanecido impune por casi treinta y cinco años.
El primer aviso y el silencio que siguió
El 16 de septiembre de 2024, cuando Zdero pronunció el lema en público por primera vez desde su asunción, El Diario de la Región fue el único medio local que señaló la coincidencia. Lo hizo en un tono que todavía dejaba abierta la puerta de la duda: “Ojalá sea un hecho de uso de una frase por desconocimiento histórico, y no un acto deliberado para dar otro mensaje inclusive más peligroso para la democracia: el negacionismo”. La fecha elegida involuntariamente por el gobernador para el discurso resultó particularmente elocuente: ese día se cumplían cuarenta y ocho años de la Noche de los Lápices.
El gobierno de Zdero nunca respondió públicamente al señalamiento. Seis meses después, cuando el lema se transformó en el nombre oficial de la coalición electoral con La Libertad Avanza, cualquier margen de interpretación caritativa se había cerrado: “Chaco Puede” ya no era una frase pronunciada en un acto. Era una marca política registrada, impresa en boletas, desplegada en escenarios y pronunciada en cadena nacional durante la noche del triunfo legislativo.
El negacionismo como contexto
La recuperación del slogan de la dictadura no ocurre en el vacío. Se inscribe en un contexto político nacional en el que el gobierno de Javier Milei ha cuestionado sistemáticamente el número de treinta mil detenidos-desaparecidos, sus funcionarios han relativizado la gravedad del terrorismo de Estado y el presidente ha calificado de “adoctrinamiento” a las políticas de memoria, verdad y justicia construidas durante cuatro décadas de democracia. La alianza electoral que Zdero firmó con ese espacio político no es únicamente un acuerdo de votos: es también una señal sobre el marco simbólico en el que el oficialismo provincial elige operar.
En ese clima, retomar el lema propagandístico del general Serrano no es un error de investigación histórica que pueda corregirse con una disculpa. Es una elección que, consciente o no, produce un efecto político concreto: normaliza la herencia simbólica de la dictadura y la pone a circular en el presente como si no cargara con ningún peso. Como si “Chaco Puede” fuera simplemente un eslogan optimista y no la frase con la que el régimen militar quiso convencer al mundo de que en esta provincia todo estaba bien, mientras sus presos políticos eran torturados en la alcaidía de Resistencia antes de ser fusilados a la vera de la Ruta 11.

El acto del 24 de marzo y la paradoja del gobernador
El pasado 20 de marzo, cuatro días antes del 50° aniversario del golpe de Estado, el gobernador Zdero presidió en el Salón Obligado de la Casa de Gobierno un acto oficial por el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Acompañado por su ministro de Gobierno Julio Ferro, el subsecretario de Derechos Humanos Hugo Maldonado, la presidenta de la Legislatura Carmen Delgado y el titular del Superior Tribunal de Justicia Enrique Varela, Zdero afirmó ante las cámaras que “la memoria es nuestra aliada en la construcción de una sociedad más justa y democrática” y llamó a “no repetir los errores del pasado”. El mandatario remarcó la necesidad de sostener la memoria como herramienta para evitar repetir errores del pasado y fortalecer el sistema democrático, y en este 50° aniversario reafirmó “el compromiso inquebrantable con la defensa de los derechos humanos, con la democracia y con el pleno Estado de Derecho”.
La paradoja es difícil de esquivar. El mismo gobernador que bautizó su coalición política con el eslogan propagandístico del general Serrano, que presidió actos electorales bajo esa marca y que agradeció el triunfo legislativo con esas mismas palabras, se paró tres días antes del aniversario del golpe en la Casa de Gobierno para decir que la memoria importa. El subsecretario de Derechos Humanos de su propio gabinete cerró el acto con una consigna: “Nunca más en la República Argentina un golpe de Estado”.
El Chaco que la alianza gobernante dice representar tiene, como toda provincia, una historia. Y esa historia incluye a Margarita Belén. También incluye las fotografías de archivo donde “Chaco Puede” aparece impreso en afiches callejeros ordenados por el general Serrano. Son imágenes que están disponibles, de forma libre y gratuita, en el Archivo Histórico de la misma provincia que Zdero gobierna.













































