Ocuparon puestos de primera línea en ministerios, secretarías y subsecretarías. Las salidas más resonantes y el detrás de escena de los movimientos.
En los 26 meses de gobierno, el gabinete de Javier Milei atravesó varios procesos de reorganización de su estructura política. Desde que asumió el 10 de diciembre de 2023, 116 funcionarios de primera línea dejaron sus cargos, entre renuncias, desplazamientos y reestructuraciones administrativas. El promedio marca un cambio cada 7 días en la cúpula del Estado.
El recambio no se limitó al gabinete nacional. También alcanzó secretarías, subsecretarías y organismos descentralizados clave de la administración pública. La dinámica incluyó modificaciones en ministerios, cambios en empresas estatales y reemplazos en áreas sensibles del aparato estatal como seguridad, política económica, diplomacia y regulación energética.
El fenómeno no fue homogéneo. Capital Humano, Jefatura de Gabinete y Economía concentraron la mayor cantidad de cambios, con equipos que se reconfiguraron varias veces desde el inicio de la gestión.
El proceso refleja un rasgo característico del gobierno libertario: un esquema de poder concentrado en un núcleo reducido conocido como triángulo de hierro —integrado por el Presidente, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial, Santiago Caputo— que impulsó ajustes periódicos en la estructura estatal y en la conducción política de distintas áreas.
A lo largo de estos 26 meses, el gabinete inicial diseñado por Milei se transformó en varias oportunidades. Algunos funcionarios duraron apenas semanas en sus cargos; otros salieron tras conflictos internos o cambios en la estrategia libertaria, que incluyó incorporaciones de dirigentes de otros espacios políticos a la gestión diaria, no así al núcleo de las decisiones.
Un gabinete reducido que se fue rediseñando
Días antes de asumir, Milei anunció un gabinete con nueve ministerios, además de la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de la Presidencia. La decisión implicó una reducción significativa respecto de gestiones anteriores: Alberto Fernández había terminado su mandato con 18 ministerios, Mauricio Macri con 11 y Cristina Kirchner con 16.
Ese esquema inicial no permaneció intacto mucho tiempo. En los primeros meses de gobierno comenzaron las primeras salidas y las consecuentes reestructuraciones administrativas.
El primer cambio significativo fue el desplazamiento del ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, que duró 78 días en el cargo. Tras su salida, el Gobierno decidió disolver la cartera y transferir sus áreas al Ministerio de Economía, reforzando el rol de Luis Caputo en la conducción de toda agenda económica y productiva.
La dinámica de reorganización continuó con la salida del entonces jefe de Gabinete Nicolás Posse, a 169 días de iniciado el mandato. En su lugar asumió Guillermo Francos, que hasta ese momento ocupaba el Ministerio del Interior.
El movimiento derivó en otra modificación institucional: por primera vez desde el regreso de la democracia, la Argentina quedó sin Cartera del Interior. El área fue absorbida por la Jefatura de Gabinete y pasó a funcionar como vicejefatura del Interior, a cargo de Lisandro Catalán.

El gabinete volvió a cambiar cuando el Presidente creó el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, con la misión de avanzar en el recorte de la estructura estatal y en la agenda de reformas desregulatorias impulsada por el Gobierno.
Las salidas que marcaron el primer año de Milei
Durante el primer año de gestión se produjeron algunos de los cambios más resonantes dentro del gabinete nacional.
Uno de los casos fue el del entonces ministro de Salud Mario Russo, que dejó su cargo en medio de tensiones internas dentro del oficialismo. Su salida estuvo precedida por diferencias con el entorno presidencial y por el creciente peso político de Santiago Caputo dentro del Gobierno.
Russo fue reemplazado por Mario Lugones, un dirigente vinculado al sistema de prestadores de salud y cercano al núcleo político del oficialismo.
Otra salida significativa fue la de la canciller Diana Mondino, que dejó el cargo tras la votación de la Argentina en Naciones Unidas sobre el embargo comercial a Cuba. El episodio aceleró el final de una gestión que ya atravesaba un desgaste interno dentro del Gobierno.
En su lugar asumió Gerardo Werthein, con el objetivo de alinear la política exterior argentina con la estrategia diplomática impulsada por la Casa Rosada.

También dejó su cargo Florencia Misrahi, titular de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), durante una reorganización interna del área económica. Su reemplazo fue Juan Pazo, funcionario cercano al ministro Luis Caputo.
Las salidas que marcaron el segundo año de Milei
El segundo año de gestión de Milei mantuvo el ritmo de cambios en el gabinete, aunque con una dinámica distinta a la del arranque de gobierno. Si en los primeros meses las salidas respondieron a la construcción inicial del equipo, con el correr del tiempo los recambios empezaron a reflejar tensiones políticas, disputas internas y reordenamientos dentro del propio oficialismo.
Entre diciembre de 2024 y marzo de 2026 dejaron sus cargos 56 funcionarios de primera línea, entre ministros, secretarios, subsecretarios y titulares de organismos descentralizados. El número consolidó una tendencia que ya había empezado en el primer año: un gabinete en constante ajuste, con movimientos que alcanzaron tanto a áreas políticas como a organismos técnicos.
Algunas de las salidas más relevantes se produjeron en la Jefatura de Gabinete. La renuncia de Guillermo Francos, que había llegado al cargo tras la salida de Posse, abrió una nueva etapa en la conducción administrativa del Gobierno. Milei decidió reemplazarlo por Manuel Adorni, hasta entonces portavoz presidencial, en un movimiento que reforzó el peso político del núcleo más cercano al mandatario.

Los cambios también alcanzaron a organismos estratégicos del Estado. Hubo recambios en áreas vinculadas a la regulación económica, en empresas públicas y en entes técnicos que dependen del Poder Ejecutivo.
En paralelo, el Ministerio de Economía continuó concentrando movimientos internos. Las modificaciones incluyeron secretarías vinculadas a la política energética, a la regulación del comercio exterior y a la conducción de entes regulatorios.
Como en el primer año, otro de los focos de rotación volvió a aparecer en áreas diplomáticas, con la Cancillería que volvió a sufrir un cimbronazo. Werthein —sucesor de Mondino— renunció a su cargo a fines de 2025 y lo reemplazó el actual canciller Pablo Quirno.
El Ministerio de Capital Humano acumuló nuevas salidas en secretarías y subsecretarías, una dinámica que terminó por consolidar a esa cartera como una de las que más cambios registró desde el inicio de la gestión.

Otro cambio trascendente del segundo año de Milei en el gobierno fue el regreso del Ministerio del Interior, esta vez en manos de Diego Santilli, un aliado del PRO que pegó el salto a La Libertad Avanza con un objetivo claro: lograr que los gobernadores dialoguistas garanticen los votos en el Congreso. También Patricia Bullrich dejó el Ministerio de Seguridad para asumir su banca como senadora y Luis Petri el de Defensa para jurar como diputado.
Un gabinete que sigue en construcción
A más de dos años del inicio de la gestión libertaria, el gabinete de Milei continúa en proceso de reconfiguración, en una estructura estatal flexible, donde los funcionarios pueden ser reemplazados rápidamente.
La primera salida resonante de su tercer año de gestión fue la renuncia de Mariano Cúneo Libarona como ministro de Justicia. Su alejamiento era un hecho; solo faltaba saber cuándo sucedería. Fue reemplazado por el exfiscal Juan Bautista Mahiques. Pero con él fue desplazado también su número dos, Sebastián Amerio.
Los cambios hasta ahora muestran una combinación de desplazamientos políticos, renuncias personales y reestructuraciones administrativas impulsadas desde la Casa Rosada.
El resultado es un gabinete que, lejos de mantenerse estático, se fue transformando a lo largo de la gestión.








































