Un nuevo golpe al narcotráfico volvió a salpicar a la Policía del Chaco. El sargento Sergio Daniel Alberto Flores, con destino en la División Rural de Villa Ángela, fue detenido este jueves en el megaoperativo que desarticuló al clan “Cucumelo” Sánchez. En su domicilio se hallaron 12 kilos de marihuana y casi uno de cocaína, según precisó el jefe de la fuerza, Fernando Romero, quien lo definió -en una entrevista con FM Gualamba- como “integrante activo de la banda”, con funciones de “acopio y protección” al clan.
Los siete allanamientos simultáneos, avalados por la jueza federal Zunilda Niremperger y el fiscal Carlos Amad, dejaron cinco detenidos y el secuestro de más de 720 gramos de cocaína, cerca de 15 kilos de marihuana, dinero, celulares, balanzas, vehículos, una pistola 9 milímetros y un uniforme de campaña.
En declaraciones periodísticas, Amad sostuvo que el sargento tiene “una participación interesante en la empresa criminal”, aunque su rol exacto aún no está claro. El efectivo fue suspendido y el sumario culminaría con su expulsión.
El historial negativo de la Policía de Zdero
El caso se suma al derrotero negativo de la fuerza bajo la gestión de Leandro Zdero, el ministro Hugo Matkovich y Romero: golpizas, agentes filmados inhalando cocaína, robos de droga secuestrada, abusos sexuales y una purga de 25 directores que no frenó la crisis.
En paralelo, los sueldos de la tropa siguen deteriorados: salarios de pobreza para el 90% de los uniformados, adicionales atrasados e incrementos en cuotas.
Y mientras el propio jefe policial dijo en 2025 que sus más de $10 millones “no le alcanzaban”, miles de efectivos sobreviven con ingresos que no cubren la canasta básica. Esa vulnerabilidad no justifica el delito, pero quizá sí explica por qué la tentación criminal encuentra terreno fértil. La causa recién comienza y hay dos prófugos buscados.
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