Una vez más, la brutalidad uniforme queda al descubierto. Dos efectivos de la Policía provincial fueron filmados mientras propinaban una golpiza salvaje a un hombre en la vía pública, en un operativo que terminó con la víctima reducida en el suelo a los golpes y patadas.
Lo que agrava aún más la situación es la extrema vulnerabilidad de la persona agredida: según trascendió a través de medios locales, se trata de un vecino que atraviesa problemas de salud mental.
La agresión a plena luz del día
En las imágenes que circularon con fuerza se observa cómo, tras un forcejeo junto a un patrullero, uno de los uniformados sostiene al hombre mientras un segundo agente se suma para desatar la agresión. Puñetazos en el rostro y patadas directas a la cabeza formaron parte del «procedimiento» antes de derribarlo e inmovilizarlo en el piso.
Ante el repudio generalizado y la viralización del material, la respuesta oficial no tardó en llegar para intentar amortiguar el impacto político. El ministro de Seguridad provincial, Hugo Matkovich, ordenó la inmediata intervención del Órgano de Control Institucional y dispuso la separación del servicio, con retención de haberes, para los dos agentes involucrados.
Desde la cartera de seguridad intentaron marcar distancia del accionar mafioso de los efectivos mediante un comunicado formal: «No se va a encubrir a nadie. El uniforme policial no otorga privilegios ni impunidad», aseguraron, prometiendo investigar el caso «con el máximo rigor».
Mientras la justicia y los sumarios internos intentan reconstruir cómo se desató este nuevo episodio de violencia institucional en la provincia, la salud de la víctima y los abusos recurrentes de las fuerzas de seguridad vuelven a poner la lupa sobre el rol de la policía chaqueña.














































