La esquina de la Calle 8 y Calle 3, en pleno Ensanche Sur, y la esquina del Centro de Educación Física – CEF – N° 2 se han convertido en el reflejo de una preocupante problemática ambiental y social que afecta al casco urbano de la ciudad: la proliferación de basurales espontáneos generados por la propia comunidad. A pesar de los reiterados llamados a la conciencia ecológica y las normativas vigentes, la desaprensión y la falta de civismo de un sector de la ciudadanía han transformado este punto en un foco de contaminación a la vista de todos.
El panorama en el lugar es alarmante.
Residuos domiciliarios de todo tipo se acumulan en la vía pública, evidenciando una actitud que muchos vecinos catalogan como una preocupante muestra de “anarquía e individualismo”. Esta conducta ignora de forma directa el cronograma oficial de recolección de residuos que el Municipio local sostiene con días y horarios estables para cada sector. Lejos de respetar estas pautas organizativas, varios ciudadanos optan por sacar sus bolsas a destiempo o, peor aún, trasladar y depositar sus desechos familiares en esquinas no autorizadas, destruyendo deliberadamente su propio entorno.
La indignación de la misma comunidad no se ha hecho esperar. Quienes sí cumplen con sus deberes ciudadanos denuncian de forma constante estas prácticas, advirtiendo que el cuidado de la “casa común” —un concepto ampliamente difundido por líderes globales y autoridades de la Iglesia católica en sus llamados a la preservación ambiental— es sistemáticamente ignorado por esta minoría desaprensiva.
El reclamo generalizado apunta a que, si bien la crítica hacia la gestión pública suele ser inmediata ante cualquier deficiencia, la verdadera solución de fondo exige erradicar el individualismo y asumir la responsabilidad compartida que conlleva vivir en sociedad. Mientras las actitudes desaprensivas sigan ganando terreno, las esquinas de Sáenz Peña continuarán pagando el costo de la falta de cultura ciudadana.













































