Giselle y Nicolás llevan 9 años instalados en Kansas. En diálogo con TN, explicaron cómo la escuela pública incide en el precio de las propiedades: “La gente elige dónde vivir en función del colegio al que quiere mandar a sus hijos”.
Esta pareja de argentinos vive hace 11 años en los Estados Unidos: pasaron una primera etapa en California y desde hace nueve residen en los suburbios de Kansas City, en el estado de Kansas, junto a sus dos hijos, Valentino y Zoe. A nivel profesional alcanzaron metas que jamás imaginaron. Nicolás trabaja en la industria del software, mientras que Giselle, fundó Los Andes Properties, una empresa dedicada al house flipping (comprar propiedades antiguas o deterioradas, remodelarlas a nuevo y volcarlas al mercado de alquileres o venta).
Para muchos argentinos, la idea de mudarse a los Estados Unidos suele asociarse con los destinos típicos: Miami, Nueva York o California. Sin embargo, en el corazón del país, los suburbios de Kansas City se convirtieron en un imán para familias jóvenes que buscan estabilidad, casas amplias y, sobre todo, educación pública de excelencia.
El factor clave: “Dime a qué escuela van tus hijos y te diré cuánto vale tu casa”
Una de las particularidades más llamativas del mercado inmobiliario estadounidense es cómo el sistema público de educación determina el valor de las propiedades. En Kansas, a diferencia de lo que pasa en Argentina, la escuela de los hijos se asigna según la dirección de la casa.

A cada propiedad le corresponde un colegio público específico según un radio de cercanía de aproximadamente 4 kilómetros. Este sistema provoca que los barrios con las escuelas mejor calificadas sean los más codiciados y, en consecuencia, los más caros. “Cada institución tiene un puntaje; cuanto más alto es, mejor es el colegio. La gente elige dónde vivir en función del colegio al que quiere mandar a sus hijos. Por eso hay muchísima más competencia para comprar en esas zonas y los precios de las casas aumentan más rápido”, explicó Giselle.
Los números de Kansas: ¿cuánto cuesta comprar y alquilar?
La zona donde viven Giselle y Nicolás se consolida como una elección clave para la clase media. Se trata de un entorno residencial, con calles arboladas y centros comerciales abiertos que resuelven el día a día sin necesidad de entrar a las grandes urbes. Geográficamente, el barrio se ubica hacia el sur de la región metropolitana: está conectado por autopistas directas que permiten llegar al centro de la ciudad en un viaje de aproximadamente 35 minutos.
Las casas suelen tener unos 270 metros cuadrados totales distribuidos en tres niveles (planta baja, planta alta y un sótano), garaje cubierto y un lote/jardín de unos 700 metros cuadrados. Y tienen un precio de medio millón de dólares.

Alquilar una casa promedio en esa zona cuesta entre $2500 y $3000 dólares mensuales. En tanto, las expensas del barrio cerrado son de $350 dólares anuales, un monto que incluye el acceso a áreas comunes y una pileta olímpica.
Cómo son las casas por dentro y qué comodidades tienen
A diferencia de la construcción tradicional de ladrillo y hormigón típica de la Argentina, el paisaje suburbano de Kansas está dominado por el método norteamericano de estructuras de madera y paredes de durlock. Este sistema permite una edificación mucho más rápida y, fundamentalmente, un aislamiento térmico sumamente eficiente para soportar el clima extremo de la zona, que combina inviernos muy fríos con veranos intensos.

En cuanto a las comodidades y distribución, una vivienda familiar promedio de clase media en estos barrios cuenta con características muy marcadas. La propiedad cuenta con unos 270 metros cuadrados cubiertos, que se distribuyen a lo largo de tres niveles:
- La planta baja: es el corazón de la vivienda. Ahí se disponen los espacios comunes de uso diario, con ambientes integrados y una conexión directa hacia el garaje cubierto.
- La planta alta: está reservada exclusivamente para el descanso y la intimidad familiar. Tiene 4 cuartos y 2 baños, uno en suite.
- El Sótano: es una de las grandes ventajas de las casas. Algunos lo usan como depósito, mientras que otros lo convierten en una sala de juegos o un cuarto de huéspedes.
El “lado B” del mercado: transparencia total vs. burocracia
Una de las mayores sorpresas para los argentinos que ingresan al mercado estadounidense es la cantidad de información disponible y la nula relación entre comprador y vendedor.
“Acá existen aplicaciones públicas donde entrás, caminás por el barrio y podés ver exactamente a cuánto se vendió la casa de al lado, cuánto pagan de impuestos y qué ranking tiene la escuela que te toca. Eso en Argentina no existe”, comentó Nicolás.
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Sin embargo, el proceso es sumamente burocrático, por lo que es obligatorio contar con agentes de bienes raíces que representen a cada parte de forma exclusiva. “Nunca te cruzás ni hablás con el dueño directo”, contó la pareja.
El deseo de pegar la vuelta

A pesar del éxito de sus proyectos y de la estabilidad, el desarraigo pesa más. Viajan dos veces al año a la Argentina para las fiestas y cada regreso a Kansas se vuelve más difícil. “Nosotros no nos fuimos escapados de Argentina, siempre tuvimos oportunidades de ir hacia delante. Logramos lo que queríamos a nivel profesional, y en algún momento nos gustaría volver”, concluyen con la certeza de que el verdadero éxito es, finalmente, estar cerca de los suyos.


















































