La iniciativa contempla una ruta de más de 2.400 kilómetros que unirá a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile
Autoridades regionales y de gobierno que conforman la Comisión de Alto Nivel para el desarrollo del Corredor Bioceánico Chile-Brasil, se dieron cita este jueves en Santiago con el fin de evaluar el estado de los compromisos adquiridos y definir los próximos pasos para avanzar en la materialización de esta ruta internacional, la que promete reducir drásticamente los tiempos de navegación entre Sudamérica y Asia-Pacífico.
La iniciativa considera un trazado de más de 2.400 kilómetros que atravesará Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, con el propósito de establecer una conexión terrestre entre los mercados del Atlántico y los puertos chilenos del norte. El diseño contempla la participación de cuatro puertos y cinco pasos fronterizos, además de dos puentes internacionales, y su área de influencia considera una población estimada de 6,4 millones de habitantes.
La reunión fue liderada por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, quien destacó el carácter transversal del trabajo que requiere sacar adelante el proyecto y las oportunidades económicas que podría generar para el país “en inversión, en actividades económicas, en desarrollo empresarial y en empleo, que es lo que principalmente nos moviliza”, según consignó Emol.
Uno de los puntos centrales de la jornada fue revisar qué medidas ya se encuentran en ejecución y cuáles requieren mayor impulso y entre los varios asuntos abordados estuvo el funcionamiento del complejo fronterizo Jama, ubicado en la Región de Antofagasta (1.780 kms al norte de Santiago), por donde ingresará buena parte del flujo terrestre que posteriormente conectará con San Pedro de Atacama y Calama, antes de continuar hacia los terminales portuarios del norte chileno.
Menos días de navegación
Uno de los argumentos que el Ejecutivo ha puesto sobre la mesa para impulsar el corredor tiene relación con sus ventajas logísticas frente a otras alternativas de transporte disponibles en la región.
De acuerdo con las estimaciones gubernamentales, un embarque entre Santos, en Brasil, y Shanghái, en China, podría completar su recorrido en 44 días utilizando los puertos nacionales, una reducción de diez días respecto de las rutas que consideran un desplazamiento terrestre hacia el Canal de Panamá.
A ello se agrega una disminución superior a los mil kilómetros en comparación con otras alternativas comerciales sudamericanas, entre ellas las que utilizan los puertos peruanos de Chancay y Callao.
Para las regiones de Tarapacá y Antofagasta, la puesta en funcionamiento del corredor también abre perspectivas en materia de actividad productiva, servicios, infraestructura y generación de empleo, al incorporar nuevos flujos de carga y oportunidades vinculadas al comercio internacional.

El desierto como un polo logístico
De acuerdo al biministro Mas, el Corredor Bioceánico Chile-Brasil podría modificar la manera en que se proyecta económicamente el norte de Chile -tradicionalmente asociado a la actividad minera-, y sostuvo que el desafío ahora consiste en transformar el desierto “en un polo logístico con desarrollo de turismo, de intercambio regional”.
Por su parte el canciller subrogante, Patricio Torres, también destacó el alcance internacional de esta conexión y sostuvo que la implementación de este proyecto “es una oportunidad estratégica para consolidar a Chile como una plataforma de intercambio y conexión entre Sudamérica y Asia-Pacífico”.
Torres agregó que la infraestructura permitirá mejorar la conectividad entre las naciones involucradas, dinamizar sus economías y facilitar el movimiento de bienes y servicios, a fin de “transformar la integración en más crecimiento, desarrollo y prosperidad para las sociedades”.
Cabe señalar que el Corredor Bioceánico no es una iniciativa reciente, pues su implementación se remonta a 2015, cuando Brasil, Paraguay, Argentina y Chile formalizaron el compromiso de avanzar en esta conexión mediante la Declaración de Asunción.
En Chile, el trabajo de coordinación quedó institucionalizado en 2024, cuando el expresidente Gabriel Boric creó una comisión interministerial destinada a organizar las acciones necesarias para concretar el proyecto, y en abril de este año el Gobierno de Kast presentó un plan de acción que incorporó 22 proyectos estratégicos relacionados con infraestructura vial y portuaria en las regiones de Tarapacá y Antofagasta, las que se verán directamente beneficiadas con la iniciativa.













































