El especialista Elías Hurtado Hoyo explicó por qué considera que la cirugía pudo haber sido suficiente para tratar el cáncer de pulmón de León XIV.
Un domingo cualquiera, desde el balcón de la Plaza de San Pedro, León XIV contó algo que ningún Papa había compartido así: los médicos le habían encontrado un nódulo en el pulmón. Dos días después, entró al quirófano. Y salió sin el tumor.
“El Papa ayer a la mañana tenía un cáncer en el cuerpo, ahora ya no lo tiene más”, resumió Elías Hurtado Hoyo (M.N. 110.395), cirujano torácico con trayectoria internacional en salud pública.
Para el especialista, el pontífice de 71 años integra un grupo reducido y afortunado: el de los pacientes que se curan con la operación, sin necesidad de nada más.
Qué le encontraron y por qué lo operaron tan rápido
El hallazgo llegó, según todo indica, en un control de rutina. No había síntomas. El Vaticano confirmó luego que se trataba de un adenocarcinoma, uno de los tipos más comunes de cáncer de pulmón, que nace en las células que fabrican moco.
“Los médicos creen que la cirugía es apropiada”, había anticipado ante los fieles León XIV, primer Papa estadounidense.
Hurtado Hoyo explicó que, a esa edad, una imagen chiquita pero con ciertas características (densidad, bordes en forma de espícula) obliga a sospechar malignidad. Por eso el equipo no dio vueltas: extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho en una intervención de unos 90 minutos en el Hospital Gemelli de Roma.
Un nódulo pulmonar es una pequeña mancha de menos de tres centímetros que suele aparecer en una tomografía de tórax. Puede ser benigno o maligno, y con frecuencia se opta por sacarlo porque pincharlo con aguja para biopsiarlo resulta complicado.
Las señales de alerta en etapas avanzadas suelen ser:
- Tos que no se va.
- Falta de aire.
- Cansancio persistente.
- Pérdida de peso sin explicación.
El valor de llegar antes
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 hubo alrededor de 2,5 millones de casos nuevos de cáncer de pulmón y cerca de 1,8 millones de muertes en el mundo. Es el tumor que más vidas se cobra.
De acuerdo con la estimación de Hurtado Hoyo, poco menos del 20% de los pacientes con este diagnóstico se cura únicamente con cirugía. El resto necesita terapias complementarias.

El cirujano cree que León XIV entra en ese porcentaje: el tumor era excepcionalmente pequeño, estaba localizado y fue operado con criterio curativo. Por eso consideró probable que no deba pasar por rayos ni otros tratamientos. Ahora resta el análisis de los ganglios que salieron junto con el lóbulo, la vía por la que suele comenzar a propagarse la enfermedad.
El último parte médico fue tranquilizador:
- Ya camina y retomó una dieta normal.
- Los análisis de sangre y la radiografía dieron bien.
- Hace fisioterapia respiratoria.
Cuándo podría retomar la agenda
El portavoz vaticano Matteo Bruni, italiano, estimó una internación de alrededor de una semana. Las audiencias quedaron suspendidas hasta el 20 de octubre.
“Por supuesto, nos sorprende a todos que el Santo Padre tenga que ser hospitalizado durante unos días para una intervención”, admitió Gérald Cyprien Lacroix, cardenal canadiense y arzobispo de Quebec.

Hurtado Hoyo, cuyo equipo fue de los primeros en hacer este tipo de cirugías menos invasivas en la Argentina en los años 90, recordó que antes las incisiones eran enormes y la recuperación, lenta. Hoy, en cambio, hay pacientes que a las dos o tres semanas ya andan jugando al tenis.
¿Y la gira por Sudamérica prevista para noviembre, que incluiría la Argentina? Según fuentes vaticanas, sigue en pie. El especialista pidió paciencia: esperaría una semana antes de tomar una decisión y sugirió que los organizadores bajen el ritmo de un itinerario que suele ser intenso.



















































