Prepara su viaje al país asiático el 14 y 15 de mayo. ¿Qué pasa con los buques de propiedad china que intentan pasar el bloqueado estrecho de Ormuz?.
Donald Trump está haciendo todo lo posible para evitar una nueva crisis con China a un mes de su proyectada visita a Beijing y con el trasfondo de la guerra en Irán y la dependencia china del bloqueado petróleo del Golfo Pérsico.
El presidente estadounidense tiene agendado un viaje a la capital china el 14 y 15 de mayo para reunirse con su par Xi Jingping y limar cualquier aspereza remanente de la guerra arancelaria y la escalada bélica en Medio Oriente.
“Trump ha buscado estrechar lazos con Xi desde que acordó una tregua comercial en noviembre pasado, aunque las tensiones aumentaron debido a la guerra en Irán”, alertó el sitio estadounidense Axios.
El bloqueo impuesto por Washington al estratégico estrecho de Ormuz, por donde pasaba el 20% del petróleo mundial, está poniendo en aprietos a la economía china, que tiene en Irán a un socio clave en su política energética y su plan de expansión geopolítica enfocado en la llamada nueva Ruta de la Seda.
¿Cómo puede reaccionar China al bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz?
Se estima que China compra alrededor del 80% del total de las exportaciones de crudo iraní. El año pasado esta cifra representaba 1,38 millones de barriles diarios. La sucesión de sanciones internacionales impulsadas por Washington obligó a Irán a concentrar sus exportaciones petroleras en Beijing.
En contrapartida, el 13% de las importaciones petroleras de China proviene de Irán.

“Si bien China tiene una dependencia estructural del petróleo proveniente del Golfo Pérsico (cerca del 40% del oro negro que importa, transita por esa vía), según fuentes chinas el país podría resistir un bloqueo del Estrecho de Ormuz durante 4 a 6 meses”, dijo a TN el analista Jorge Malena, director del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).
Según el experto especializado en temas chinos, “la manera sería haciendo uso de sus reservas estratégicas (unos 1000 millones de barriles), pero también acudiendo a otros proveedores (Rusia, Angola, Nigeria, Brasil, etc.) e incluso incrementando la extracción en los yacimientos del oeste del país (o iniciándola en el Mar del Sur de la China)”.
Pero algunas de estas medidas serían dolorosas. “Los barriles de reemplazo costarían entre 10 y 12 dólares más por barril. Rusia ha aumentado sus entregas, pero el cambio conlleva un costo real”, reveló un informe publicado este miércoles por The Jerusalem Post.
¿Qué busca Trump de China?
Trump no quiere una nueva crisis con China en medio de una guerra y a pocos meses de las elecciones de medio término de noviembre, que se presentan adversas para el partido Republicano, en parte por el alza del combustible derivado del conflicto en Medio Oriente.
El presidente estadounidense confía en que China utilice su poder como importador monopólico del crudo iraní para presionar a Teherán a alcanzar un acuerdo con Washington que ponga fin a la guerra. De hecho, en ámbitos diplomáticos se viene ponderando el rol de Beijing para convencer al gobierno de los ayatollah a sentarse en la mesa de negociaciones.
Pero Malena es escéptico. “Lo dudo, porque cuanto más se desgaste Estados Unidos, mejor para China. A menos que sus intereses se vean afectados”, opinó.
La gran pregunta que se hacen hoy expertos en geopolítica internacional es si China desafiará a Washington con el envío de buques petroleros al estrecho de Ormuz para romper el cerco.
“Muy difícilmente lo haga, porque ello implicaría intervenir en la crisis del Estrecho y provocar una escalada”, advirtió Malena.
Pero no son los buques de bandera china los que suelen transportar el crudo iraní. El informe de The Jerusalem Post reveló que “la flota clandestina iraní fue creada precisamente para este juego: operaciones de falsa bandera, transpondedores falsificados y transferencias de barco a barco frente a las costas de Malasia”.
“Los registros aduaneros de China no muestran importaciones procedentes de Irán desde 2022, pero sus importaciones registradas de crudo ‘malayo’ en 2025 alcanzaron 1,3 millones de barriles diarios, más del doble de la producción total de Malasia. Esta red de evasión lleva años en funcionamiento“, indicó el informe.
Según el reporte, poco después de la entrada en vigencia del bloqueo estadounidense, el buque petrolero “Rich Starry” de bandera de Malawi (un país africano sin litoral) pero de propiedad china, zarpó de un puerto cerca de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) y cruzó el estrecho de Ormuz con aproximadamente 250.000 barriles de metanol, “con casi total seguridad procedentes de Irán”.
El buque puso a prueba el bloqueo. El Pentágono lo dejó pasar. Trump no quiere problemas con China.

En ese complejo escenario geopolítico, el diario israelí advirtió: “El alto el fuego expira en seis días. Si la flota clandestina se retira del estrecho en las próximas 72 horas, Beijing habrá tomado una decisión. Si más buques de la clase ‘Rich Starry’ desafían el bloqueo, estará retando a Washington”.
Pero Trump prefiere entonar la música que más quiere escuchar Xi Jinping.
“China está muy contenta de que esté abriendo permanentemente el Estrecho de Ormuz. Lo hago también por ellos, y por el mundo. Esta situación no volverá a repetirse. Han acordado no enviar armas a Irán. El presidente Xi me dará un fuerte abrazo cuando llegue allí en unas semanas. ¡Estamos trabajando juntos de forma inteligente y muy eficaz! ¿Acaso no es mejor que pelear? PERO RECUERDEN, somos muy buenos peleando, si es necesario, ¡mucho mejores que nadie!“, escribió el presidente estadounidense en su red social Truth Social.
A un mes de su visita a China, Trump necesita tranquilizar a Beijing. China conoce su juego. El gobierno chino está acostumbrado a jugar al ajedrez en el tablero internacional, con partidas largas y complejas en las que siempre es muy difícil ganarle.
















































