Científicos de los Estados Unidos con voluntarios encontraron los restos fósiles. Por qué el hallazgo aporta indicios clave sobre la evolución de los mamíferos tras la extinción de los dinosaurios
Un equipo de científicos de los Estados Unidos halló fósiles de Purgatorius, el pariente más antiguo conocido de todos los primates.
Lo novedoso es que los restos estaban en una ubicación más al sur que cualquier registro previo.
El hallazgo fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y aportó indicios clave sobre la evolución de los primeros parientes de los humanos tras la extinción de los dinosaurios.
Cómo era Purgatorius

Purgatorius era un mamífero de apenas el tamaño de una musaraña, que vivió poco después de la desaparición de los dinosaurios, hace unos 65,9 millones de años.
Los investigadores destacaron que el contexto geológico de Corral Bluffs ofrece condiciones excepcionales para preservar fósiles de mamíferos pequeños. Además, el intercambio de información con equipos internacionales permitió comparar los resultados con registros fósiles de Eurasia y África.
Se espera que futuras campañas en otras regiones revelen nuevas especies desconocidas hasta ahora.
Ya se habían encontrado restos de la especie, pero solo se habían identificado en Montana y el suroeste de Canadá, lo que generaba dudas sobre cómo se desplazaron y diversificaron los primeros primates.
El nuevo descubrimiento se realizó en el área de Corral Bluffs, dentro de la cuenca de Denver, y representa el fósil de Purgatorius hallado más al sur hasta ahora.
El hallazgo y su contexto

El doctor Stephen Chester, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, detalló que este avance amplía el entendimiento sobre la expansión de los primates luego de que desaparecieran los dinosaurios.
Los fósiles encontrados sugieren que los primates arcaicos tuvieron su origen en el norte del continente y después migraron hacia el sur, diversificándose rápidamente tras el impacto del asteroide.
Los huesos del tobillo de Purgatorius muestran adaptaciones para la vida en los árboles, y la ausencia de registros al sur llevó a pensar que esto podía relacionarse con la destrucción de los bosques.
Investigadores en paleobotánica del equipo demostraron que la recuperación vegetal en América del Norte fue rápida, de modo que Purgatorius probablemente también habitó zonas australes, pero su ausencia en los registros respondía a búsquedas insuficientes.
La dispersión de los primeros primates

Para obtener esos restos, el equipo empleó una técnica de lavado y tamizaje de sedimentos, que permite recuperar fósiles diminutos que suelen pasar desapercibidos si se utilizan métodos tradicionales.
El trabajo fue posible gracias a un proyecto financiado por la Fundación Nación de Ciencias de los Estados Unidos y al esfuerzo de estudiantes y voluntarios, quienes dedicaron numerosas horas al estudio de sedimentos.
Así, se recuperaron dientes de Purgatorius del tamaño de la punta de un dedo de bebé, además de restos de peces, tortugas y cocodrilos.
El doctor Jordan Crowell, coautor de la investigación, puntualizó que estos dientes podrían pertenecer a una especie todavía más antigua de Purgatorius, aunque se necesita más material para confirmarlo.
Métodos y cooperación en la investigación

El hallazgo también demuestra que la supuesta ausencia de fósiles de primates tempranos en el sur se debía a un sesgo en la recolección y no a la verdadera historia evolutiva.
Durante más de 150 años, la búsqueda tradicional priorizó fósiles de mayor tamaño, lo que dejó afuera numerosos ejemplares pequeños.
El doctor Tyler Lyson, integrante del equipo, resaltó la colaboración de la Ciudad de Colorado Springs y de los voluntarios para construir recopilaciones de datos que muestran cómo la vida, incluidos los primeros primates, se recuperó tras la extinción global causada por la caída del asteroide.
El estudio muestra que los fósiles pequeños pueden actualizar la visión sobre el pasado.
Las técnicas modernas y las exploraciones detalladas amplían la posibilidad de identificar nuevos hallazgos, que podrían modificar la historia del origen de los primates y de la evolución en América del Norte.










































