El Ferroviario y el Pincha intercambiaron golpes, protagonizaron un duelo intenso y terminaron repartiendo puntos en una noche en la que ninguno logró imponer su última palabra.
Central Córdoba y Estudiantes ofrecieron un encuentro de alto voltaje, con cuatro goles y un desarrollo que mantuvo la incertidumbre hasta el final. El 2-2 reflejó un partido disputado, en el que ambos tuvieron sus momentos y encontraron respuestas cada vez que el rival amenazó con inclinar la balanza.
El Ferroviario buscó hacerse fuerte en casa y aprovechar el impulso de su gente. Estudiantes, por su parte, intentó imponer su juego y encontró la manera de competir en un escenario exigente.
Los goles fueron cambiando el pulso del encuentro. Cada ventaja obligó al rival a reaccionar y convirtió el partido en una batalla de ida y vuelta, con espacios y situaciones que mantuvieron abierto el resultado.
GOLPE POR GOLPE
Central Córdoba encontró argumentos para lastimar y mantener la ilusión de quedarse con los tres puntos. Pero Estudiantes no se quedó atrás: respondió cuando necesitó volver al partido y sostuvo la pelea hasta alcanzar el empate.
La intensidad no bajó con el correr de los minutos. Los dos equipos buscaron el desequilibrio y dejaron en claro que ninguno estaba dispuesto a conformarse antes de tiempo.
UN REPARTO DE PUNTOS CON SABOR A POCO
El tramo final se jugó con tensión y urgencia. Tanto el Ferroviario como el Pincha intentaron encontrar el gol que les permitiera quedarse con la victoria, pero el marcador ya no se movió.
El 2-2 dejó un punto para cada lado y la sensación de que el partido pudo inclinarse para cualquiera. Central Córdoba no logró hacer valer por completo su localía y Estudiantes tampoco consiguió cerrar una victoria fuera de casa.
Cuatro goles, máxima intensidad y un empate que dejó todo abierto hasta el final: el Ferroviario y el Pincha se repartieron los puntos en una noche caliente.



















































