Desde Londres, la influencer fue invitada por Burberry y desplegó un estilo urbano, sofisticado con guiños británicos.
Lola Latorre tomó como punto de partida el universo de “El diablo viste a la moda” y construyó una versión fashion inspirada en el icónico personaje Andy Sachs. La propuesta se apoyó en códigos clásicos que resignificó con una mirada actual y urbana.
El look se compuso de una camisa blanca al cuerpo de corte clásico, abotonada y con cuello rígido. Sobre esa base, sumó un top manga larga estructurado negro, de escote off-shoulder, que marcó la silueta y generó contraste visual.

Eligió un pantalón engomado negro de tiro alto y calce recto, que estilizó la figura y aportó sobriedad al conjunto. Como pieza clave, incorporó una boina siciliana de tweed en tonos marrones y beige; en la mano, sostuvo un vaso de café, que completó la narrativa urbana del outfit.
En los accesorios, apostó por el maximalismo elegante: llevó collares largos de perlas con dije Chanel que reinterpretaron al máximo el estilo del personaje.
Sumó aros discretos y un bolso de mano estructurado en beige con estampa de Gucci, que dialogó con el resto del estilismo de lujo.
El beauty look se mantuvo sobrio sin excesos: llevó la piel uniforme, con acabado luminoso.

Eligió un make up en tonos neutros, con énfasis en una mirada suave y definida. En los labios, optó por un tono nude marrón y el pelo se presentó suelto, con ondas suaves y un acabado prolijo que acompañó la estética general.
Lola en Londres con Burberry
La influencer de moda, en su mejor momento: viajó a Londres como invitada de la firma Burberry, donde participó como host y recibió una curaduría exclusiva de prendas de la maison.

El estilo inglés de la firma contó con tartán beige, prendas en colores neutros como el bordó y negro, jeans y guiños en blanco para iluminar la propuesta estética.
Lola llegó con un look urbano, pulido y acorde al espíritu londinense: usó un trench negro corto clásico, que estructuró la silueta con elegancia. Debajo, llevó unos pantalones al cuerpo en tono gris que acompañó sin competir.

Sumó botas altas negras de cuero, de caña recta y punta semi redondeada. Incorporó un bolso crossbody negro de la firma Burberry, compacto y funcional, que aportó modernidad. Como detalle final, agregó un gorro tejido en tono claro, que contó con una flor bordada de misma impronta.







